Petróleo y gas mantienen una trayectoria expansiva mientras la manufactura, la construcción y el comercio minorista continúan condicionados por la debilidad de la demanda interna.

El sector energético aparece como uno de los segmentos con mejor desempeño dentro de una economía argentina atravesada por la desaceleración de la actividad industrial, la fragilidad de la construcción y un consumo minorista que todavía se mantiene restringido.
Un informe privado describe un comportamiento desigual entre las distintas ramas productivas. Los sectores más vinculados al mercado interno permanecen afectados por la menor demanda, mientras que los recursos naturales y las ventas al exterior concentran buena parte del dinamismo observado.
En ese escenario, la producción de petróleo y gas conserva una tendencia de expansión y refuerza el peso de la energía como uno de los pocos motores activos de la economía. El desempeño del sector contrasta con la falta de recuperación de la industria manufacturera, la construcción y el comercio minorista.
El cuadro también vuelve a destacar la importancia de Vaca Muerta, la refinación de hidrocarburos y las exportaciones energéticas como áreas con capacidad para sostener actividad, inversiones y generación de divisas frente a la debilidad general del entramado productivo.
Con información de Ámbito — Energía.



