Textiles, calzado, muebles, papel y celulosa brasileños podrían buscar nuevos destinos en Argentina tras el arancel estadounidense del 25%.

El arancel del 25% que Estados Unidos aplicará a la mayoría de los productos brasileños podría generar efectos indirectos sobre la economía argentina. El principal riesgo identificado es que empresas de Brasil intenten colocar en el mercado local parte de la producción que ya no puedan vender en el mercado estadounidense.
Entre las actividades más expuestas aparecen los textiles, el calzado, los muebles, el papel y la celulosa. También podría registrarse algún impacto sobre la maquinaria agrícola, aunque con menor intensidad debido al grado de integración que ese sector ya tiene en Argentina.
El alcance comercial de la medida sobre Brasil sería acotado, según estimaciones citadas por analistas. La reducción de sus exportaciones hacia Estados Unidos se ubicaría entre USD 700 millones y USD 1.000 millones anuales, mientras que el efecto sobre el producto brasileño rondaría el 0,03% del PBI.
El nuevo esquema deja fuera productos como carne, jugo de naranja, café, partes de aviones y mineral de hierro, considerados relevantes para evitar presiones adicionales sobre la inflación estadounidense. Washington también reclama cambios en áreas como químicos, automotriz y manufacturas, además de una mayor protección de la propiedad intelectual.
La disputa tiene un fuerte componente político. La administración de Donald Trump cuestiona al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, mientras que el presidente brasileño podría utilizar la medida en la campaña electoral de octubre. El conflicto también se vincula con el sistema de pagos PIX, la relación de Brasil con China y el interés estadounidense en las tierras raras y otros minerales críticos.
En paralelo, economistas advierten sobre la situación fiscal brasileña. Durante el mandato de Lula, el desempleo descendió del 9,5% al 5,5%, pero la deuda pública bruta aumentó del 71% a casi el 83% del PBI. Si no se modifica la dinámica del gasto y no se recupera la credibilidad fiscal, la deuda podría llegar al 105% del producto hacia 2030, con consecuencias negativas para la inversión privada.
Con información de Infobae — Economía.



