Es mamá de 4 hijos y abuela. Trabaja en Punta Colorada, en el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS). De tener 3 trabajos para sostener a su familia en Sierra Grande pasó a ser la primera mujer soldadora de termofusión de la provincia

Antes de llegar al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), en Punta Colorada, Belén Marilaf (40) trabajaba de domingo a domingo. Entre sus tareas de maestranza, el catering y las ventas, repartía su tiempo entre tres actividades para sostener a su familia en Sierra Grande, Río Negro. Hoy, es la primera mujer soldadora de termofusión del proyecto, un oficio al que llegó sin experiencia previa, pero con curiosidad y ganas de aprender. Mamá de cuatro hijos y abuela sostiene su casa sola y sueña con una carrera en este oficio.
“Era tener tres trabajos y trabajar de domingo a domingo, porque la plata no alcanzaba”, recuerda sobre aquella etapa de su vida. La oportunidad de ingresar a la obra energética le abrió un camino diferente, aunque el cambio no llegó de un día para el otro.
Belén ingresó al proyecto a través de la bolsa de trabajo de la UOCRA. Comenzó con otras tareas y, al conocer a trabajadores que ya realizaban soldaduras de termofusión, quiso aprender cómo funcionaba ese procedimiento. Primero se acercó para observar y después pidió participar.
“Empecé de curiosa, me metí y empecé ayudando de vigía”, cuenta. Su función inicial estaba vinculada con la seguridad de los trabajadores en espacios confinados. Pero quería conocer más de cerca el trabajo técnico, señala en una charla con Comunicaciones Mineras en una pausa en su trabajo en Punta Colorada.
“Un día le pedí a los chicos si podía bajar, que quería conocer un poco del trabajo”, relata. Así empezó a observar el proceso de soldadura y a familiarizarse con los equipos. Con el tiempo, pasó a manejar la centralina, la máquina que permite controlar los parámetros necesarios para unir las cañerías.
La termofusión exige precisión, atención y conocimiento técnico. Hay que controlar los tiempos, la presión y la temperatura, además de preparar correctamente las superficies que se van a unir. Belén tuvo que aprender cada etapa y familiarizarse con caños de distintos diámetros.
Lo que comenzó como una inquietud terminó convirtiéndose en un oficio. En una obra de gran escala vinculada con Vaca Muerta, encontró la posibilidad de desarrollar una nueva capacidad profesional y ocupar un lugar que, según cuenta, representa un logro personal.
“Para mí es un logro”, expresa al hablar de su recorrido y de haberse convertido en soldadora de termofusión. Y ese es solo el punto de partida para lograr sus sueños: “Estoy enfocada en la crianza de mis hijos. Quiero que sean alguien en la vida y quiero construir mi casa”, cuenta con orgullo esta mujer del sur rionegrino que está haciendo historia.
El cambio laboral también transformó su rutina cotidiana. Belén cumple jornadas de 12 horas fuera de su casa y, cuando regresa, continúa con las responsabilidades familiares. Cocinar, ordenar y organizar el día siguiente siguen siendo parte de su vida.
Es mamá y abuela. Hace más de diez años que sostiene la crianza de sus hijos prácticamente sola, según relata, y encuentra en su hija mayor una compañía y un apoyo importante.
Cuando le preguntan cómo logra compatibilizar las exigencias de la obra con las tareas domésticas, describe una rutina que se repite todos los días: “Comemos y listo, y así es la rutina de todos los días”.
Su historia muestra una dimensión del empleo que muchas veces queda fuera de las grandes cifras de inversión: para numerosas mujeres, acceder a un trabajo técnico también significa reorganizar los cuidados y encontrar la manera de sostener el hogar mientras crecen profesionalmente.
El proyecto VMOS busca ampliar la capacidad de transporte y exportación del petróleo de Vaca Muerta desde Río Negro. Punta Colorada es una pieza central de esa infraestructura energética y un escenario de nuevas oportunidades laborales para la región.
En ese contexto, la historia de Belén pone rostro a una transformación que va más allá de la obra. Su recorrido no comenzó con una formación como soldadora, sino con años de trabajo en distintas actividades, la necesidad de sostener a su familia y la decisión de aprender algo nuevo.
La reflexión que le deja este día es que más mujeres sean incluidas en estos megaproyechos que impulsa Río Negro y que significa un empleo digno para muchas mamás, jefas de familia.
“Agradezco a nuestro Gobernador, Alberto Weretilneck, a Gerardo Martínez de la conducción nacional de UOCRA, a Rubén Pronoti secretario de organización, Damián Miler secretario general zona Atlántica, Gustavo Riquelme secretario de organización de zona atlántica, a nuestro secretario gremial Jorge Pazos y a nuestro delegado Diego Mesa. Finalmente, destacar también a nuestra representante de mujeres Estela Alan y a todos sus colaboradores”, recalca en el tramo final de la nota.
De maestranza, catering y ventas a manejar una centralina de termofusión, su camino estuvo marcado por la curiosidad y la iniciativa de acercarse a un oficio desconocido. Hoy trabaja 12 horas en Punta Colorada y continúa con las tareas que la esperan en casa.
En la campaña La energía de mamá, Belén representa a las mujeres que construyen nuevas oportunidades sin dejar de lado sus responsabilidades familiares. Su historia es la de una trabajadora de Sierra Grande que se animó a cambiar, aprendió un oficio y encontró en el desarrollo energético una nueva posibilidad para su vida y darle un futuro mejor a sus hijos.



