Ricardo Arriazu evaluó que la Argentina atraviesa un contexto externo favorable, impulsado por la demanda internacional de energía, cobre, litio y plata. El economista sostuvo que este escenario puede beneficiar al país, aunque advirtió que sus efectos todavía no se trasladan plenamente a la confianza de la población.
Durante una exposición ante empresarios e inversores, junto con Fernando Marengo, economista jefe de BlackToro Asset Management, Arriazu señaló que la cosecha y el desarrollo de Vaca Muerta mejoraron las perspectivas del sector externo. La producción agrícola sería 19% superior a la del año anterior, mientras que el oleoducto Duplicar Plus operaría a plena capacidad y el proyecto VMOS, hacia Punta Colorada, en Río Negro, comenzaría a funcionar a fines de 2026.
Con esos factores, los especialistas elevaron su estimación de superávit comercial para este año desde US$13.500 millones hasta cerca de US$27.000 millones. También calcularon un resultado positivo de la cuenta corriente próximo a los US$9000 millones, aunque Arriazu planteó que las condiciones internacionales pueden modificarse.
El analista remarcó que la minería, la energía y el agro aparecen entre los sectores favorecidos, mientras que la industria, el comercio y la construcción enfrentan mayores dificultades por la apertura económica y el nuevo esquema cambiario. En ese marco, alertó por la posible concentración de desempleo y pobreza en el Gran Buenos Aires, una región de alta relevancia política.
Arriazu también cuestionó la baja conversión de los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en desembolsos concretos. Según indicó, la inversión efectivamente ejecutada alcanza unos US$1400 millones. A su entender, la recuperación dependerá de una mejora sostenida de la inflación, la actividad, el crédito y las expectativas.
Marengo, en tanto, destacó el superávit fiscal como una diferencia central respecto de etapas anteriores y describió una fuerte dolarización de carteras. En los 12 meses hasta mayo, los argentinos habrían destinado US$40.000 millones a inversiones externas, depósitos en dólares, importaciones y turismo, un monto equivalente a seis puntos del PBI.
Con información de La Nación — Economía.


