La crisis diplomática entre el presidente argentino Javier Milei y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, elevó la preocupación entre empresas y especialistas, pero por ahora no modificó de manera inmediata el vínculo comercial bilateral. El escenario podría cambiar si la disputa política escala y deriva en medidas restrictivas.
Brasil es el principal socio comercial de la Argentina desde 1991, cuando ambos países profundizaron su integración con la creación del Mercosur. En 2025, el intercambio alcanzó los US$ 31.195 millones, el nivel más alto de los últimos 13 años, aunque por debajo del récord de US$ 39.616 millones registrado en 2011.
Durante el primer semestre de 2026, el comercio entre los dos países se acercó a los US$ 14.000 millones. En junio, la Argentina registró un déficit de US$ 241 millones, con exportaciones por US$ 1.176 millones e importaciones por US$ 1.417 millones, según los datos difundidos por el Indec.
Brasil concentra el 13% de las exportaciones argentinas y el 69% de los envíos destinados al Mercosur. Entre los principales productos vendidos figuran vehículos, plásticos, petróleo y derivados, químicos y petroquímicos, trigo, papas prefritas congeladas y aluminio. En sentido inverso, la Argentina compra vehículos, neumáticos, autopartes, fertilizantes, insumos agrícolas, bienes de capital y productos farmacéuticos.
El país vecino también representa el 8% del stock de inversión extranjera directa en la Argentina, detrás de Estados Unidos, España y Países Bajos. Desde el sector empresario descartaron una interrupción de actividades o proyectos y remarcaron que la relación industrial, comercial y energética se construyó durante décadas.
La industria automotriz concentra parte de la incertidumbre. El Acuerdo de Complementación Económica N.º 14 permite el intercambio de vehículos sin aranceles y tiene vigencia hasta junio de 2029. En el primer semestre, las exportaciones argentinas de vehículos a Brasil bajaron 23,3% interanual, mientras que las ventas de motores y autopartes retrocedieron 16,4%. En cambio, los envíos de vehículos de carga crecieron 21,5%.
Los analistas consultados coincidieron en que, mientras no haya una escalada, el comercio y las inversiones seguirán contenidos por los acuerdos vigentes y por la interdependencia de ambos mercados. También señalaron que un deterioro mayor podría afectar la agenda del Mercosur y la renovación del acuerdo automotor.
Con información de Clarín — Economía.


