La cotización del dólar avanzó 6% en los últimos dos meses y mejoró parcialmente la competitividad de la economía argentina, aunque también complicó el objetivo del Gobierno de acelerar la baja de la inflación. Con el tipo de cambio en $1.520, los precios internos de la nafta y el gasoil quedaron rezagados frente a los valores internacionales.
Según estimaciones del sector petrolero, los combustibles se comercializan en el mercado local a un equivalente de US$86 por barril, alrededor de 8% por debajo del precio internacional del crudo, que durante la semana volvió a acercarse a los US$100. Esa diferencia reduce el margen para una baja significativa de las naftas en el corto plazo.
Una eventual caída del petróleo por debajo de los US$86 permitiría a las empresas recomponer el margen que resignan al contener los precios internos. Ese escenario dependería, entre otros factores, de una tregua sostenida en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Mientras tanto, consultoras privadas como LCG y EcoGo proyectan una inflación cercana al 2% mensual para julio.
El mayor valor del dólar también impacta sobre las cuentas energéticas del Estado. El gas es un insumo central para los hogares, la industria y las centrales térmicas, que producen más de la mitad de la electricidad del país. Por eso, el encarecimiento del gas natural licuado y del tipo de cambio eleva los recursos necesarios para cubrir los pagos a generadoras y productoras.
Durante este invierno, el costo de la energía eléctrica residencial llegó a US$112,10 por megavatio-hora, por encima del promedio habitual de US$95 y en el nivel más alto desde la crisis energética internacional de 2022. Un informe del IIEP de la UBA y el Conicet estimó que los usuarios afrontan, en promedio, el 63% del costo de la electricidad y el 57% del gas, mientras el Estado cubre la diferencia.
Hasta mediados de julio, los subsidios energéticos habían aumentado 30% interanual en términos superiores a la inflación. Además, durante el mes el Gobierno destinó unos US$180 millones para cancelar obligaciones con empresas petroleras, en un contexto de mayores costos y presión sobre las cuentas públicas.
Con información de Clarín — Economía.


