Moody’s elevó la calificación crediticia de la deuda soberana argentina y cambió la perspectiva de estable a positiva. La decisión refleja, según la agencia, una reducción del riesgo de incumplimiento y una evaluación más favorable de la estabilización macroeconómica y de los fundamentos crediticios.
La calificadora resaltó la continuidad de los superávits fiscales, la desaceleración de la inflación y la liberalización económica como factores que contribuyen a reducir la volatilidad y a fortalecer la credibilidad de las políticas públicas. También señaló mejoras institucionales, la recapitalización del Banco Central y una menor exposición a pasivos dentro del sector público.
En el frente externo, Moody’s destacó el mayor dinamismo de las exportaciones agrícolas, industriales y de servicios. Además, consideró relevante el avance del sector energético, que pasó a mostrar un saldo positivo creciente, junto con el aumento de la inversión extranjera directa en energía y minería y un acceso más fluido al financiamiento internacional.
La agencia proyectó un crecimiento del producto bruto interno de 3,4% para 2026 y de 3,5% para 2027. A su vez, vinculó la mejora de las cuentas externas con inversiones de gran escala en hidrocarburos, minería e infraestructura, en un proceso que podría ampliar la generación de divisas.
La perspectiva positiva implica que la evaluación crediticia podría mejorar nuevamente si la estabilización económica se consolida y las finanzas externas muestran avances estructurales. Moody’s advirtió, de todos modos, que persisten riesgos políticos asociados a las elecciones generales de 2027 y desequilibrios externos que aún se corrigen de manera gradual.
El ministro de Economía, Luis Caputo, y el viceministro José Luis Daza celebraron la decisión. Daza sostuvo que la medida deja alineadas a Moody’s, S&P y Fitch en B- y habilita a determinados inversores institucionales a considerar activos argentinos, de acuerdo con los requisitos de sus mandatos.
Con información de Infobae — Economía.


