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RESUMEN INTELIGENTE En 30 segundos Los puntos clave de esta nota
El Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza impulsó el ciclo “Nuevos pilares en materia de sustentabilidad minera”, con un tercer encuentro realizado el 13 de agosto. El eje fue “Equidad: el rol de la mujer en la industria minera”, aunque la discusión incluyó temas como construcción de confianza, legitimidad social, empleo, capacitación, movilidad social y desarrollo de comunidades. Participaron geólogas, ingenieras y especialistas de distintas áreas, incluyendo relaciones comunitarias y economía.
- El ciclo busca una conversación interdisciplinaria sobre desafíos de la industria minera.
- El encuentro del 13 de agosto trató equidad y el rol de la mujer, y derivó en ejes ligados a minería, inversión y territorio.
- Se destacó la importancia del capital social y la construcción preventiva de confianza para la legitimidad del proyecto.
- Se planteó que el conflicto social puede afectar el capital financiero, incorporando relaciones comunitarias a la gestión de riesgos.
- La economista Laura Rópolo cuestionó el “efecto derrame” y sostuvo que la movilidad social depende de empleo, capacitación e infraestructura.
La actividad conecta la agenda de sustentabilidad con condiciones sociales y económicas para la viabilidad de proyectos mineros, sumando el enfoque de equidad y la participación de mujeres en la industria y en espacios de decisión.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.
La minería que viene no se construye solamente en los yacimientos. También se discute en las universidades, en las empresas, en las instituciones profesionales y, cada vez más, en espacios donde diferentes disciplinas pueden encontrarse para pensar los desafíos de una actividad estratégica.
Desde Mendoza, profesionales vinculados a la ingeniería y la geología comenzaron a generar precisamente ese espacio de encuentro. El ciclo “Nuevos pilares en materia de sustentabilidad minera”, impulsado por el Consejo Profesional de Ingenieros y Geólogos de Mendoza, busca abrir una conversación interdisciplinaria sobre los nuevos desafíos de la industria.
El tercer encuentro, realizado este jueves 13 de agosto, tuvo como eje “Equidad: el rol de la mujer en la industria minera”, pero la discusión rápidamente trascendió la cuestión de género y puso sobre la mesa algunos de los temas que definirán la relación entre minería, inversión y territorio: construcción de confianza, legitimidad social, empleo, capacitación, movilidad social y desarrollo de las comunidades.
La propuesta ya había abordado anteriormente participación ciudadana y seguridad jurídica, configurando una agenda que busca sumar distintas miradas sobre la sustentabilidad de los proyectos mineros.

Un espacio para conectar las voces de la minería
Uno de los aspectos más interesantes del encuentro fue su capacidad para reunir perfiles diferentes alrededor de una misma actividad.
Geólogas, ingenieras, economistas, especialistas en relaciones comunitarias, comunicación, políticas públicas y sustentabilidad compartieron experiencias y perspectivas.
Ese cruce es, justamente, el valor que empieza a tomar la iniciativa: generar networking dentro del ecosistema minero y conectar a profesionales que desde distintos lugares están pensando cómo desarrollar la actividad en Mendoza, en la región y cómo los técnicos pueden sumarse a los distintos proyectos que están liderando el mercado en el país. Se trata de las iniciativas de cobre, litio, plata y oro.
La participación de mujeres con trayectoria en diferentes áreas permitió, además, mostrar que el liderazgo femenino en minería ya no es una excepción, sino una realidad que comienza a ganar cada vez más espacios.
Pero también permitió discutir qué condiciones hacen falta para que esa participación se traduzca en mayores oportunidades de liderazgo y decisión.
El capital social como condición para desarrollar proyectos
La dimensión social apareció como uno de los grandes ejes del encuentro.
La especialista en Relaciones Comunitarias y Desarrollo Territorial, María del Huerto García Plaza, puso el foco en un concepto que empieza a ocupar un lugar central en la discusión minera: el capital social.
“Hoy si no tenés capital social nunca vas a tener un proyecto minero”, sostuvo.
Para la especialista, ese capital incluye la perspectiva de género, las comunidades y los derechos humanos, y resulta tan relevante para la viabilidad de un proyecto como el capital financiero.
La afirmación plantea un cambio en la manera de entender la sustentabilidad: no alcanza con tener una inversión, recursos minerales y capacidad técnica. También es necesario construir legitimidad en el territorio.
Y esa legitimidad no puede buscarse cuando el conflicto ya apareció.
“No puedo esperar a una manifestación, a un corte de ruta, no puedo descubrir la falta de legitimidad en el proyecto minero en esa instancia”, advirtió.
La herramienta, explicó, es el diálogo temprano y la construcción preventiva de confianza.

“El conflicto social hoy cotiza en bolsa”
La especialista vinculó además la dimensión comunitaria con las variables financieras.
“El conflicto social hoy cotiza en bolsa”, afirmó, al explicar que una situación de conflictividad puede impactar sobre las acciones y terminar afectando el capital financiero de una compañía.
Desde esa perspectiva, las relaciones comunitarias dejan de ser un componente accesorio de la actividad empresarial y pasan a formar parte de la gestión estratégica de riesgos de una inversión minera.
La confianza, sostuvo, comienza mucho antes de que una empresa se instale físicamente en un territorio.
Para explicarlo utilizó una metáfora:“Yo no voy a casarme con un chico. Yo primero me pongo de novia, segundo conozco a la familia. Esto es lo mismo”.
La idea es simple pero profunda: antes de pedir aceptación hay que construir una relación.
“Las relaciones humanas empiezan con construcción de confianza y la construcción de confianza se da atrás, se da antes de un proyecto”, señaló.
Laura Rópolo: “La movilidad social es el impacto más fuerte de la minería”
La otra gran dimensión que dejó el encuentro fue la económica.
La economista Laura Rópolo, consultora especializada en desarrollo minero y sostenibilidad, se definió como una analista de lo que sucede en el territorio y de las oportunidades que pueden abrirse a partir de la minería y la radicación de inversiones. Su participación aportó una mirada centrada en cómo transformar el ingreso de capital en desarrollo concreto para las comunidades.
Ropolo cuestionó la idea de que los beneficios de una inversión simplemente se derraman sobre el territorio.

“No estoy de acuerdo con la teoría del efecto derrame. Acá tienen que ganar todos: el que invierte y ese pueblito que está al pie de la montaña, para acceder a una mejor calidad de vida, a través de la capacitación y el trabajo”, sostuvo.
Su planteo apunta a que el desarrollo minero debe generar oportunidades para las comunidades cercanas a los proyectos mediante empleo, capacitación, infraestructura y nuevas actividades económicas.
También puso en valor el potencial de los territorios cordilleranos.
“La montaña pueden transformarse en capital y trabajo para la gente”, señaló, al plantear que los recursos y atractivos de una región pueden convertirse en nuevas oportunidades económicas.
San Juan como referencia de desarrollo minero
En ese contexto, Rópolo destacó el proceso de desarrollo que atraviesan comunidades vinculadas a la minería en San Juan, donde puso como ejemplo la infraestructura generada alrededor de grandes proyectos y la llegada de inversiones de clase mundial.
La experiencia sanjuanina permite observar cómo la actividad puede generar nuevas demandas de trabajadores capacitados, servicios, proveedores e infraestructura, modificando la dinámica económica de las localidades vinculadas a los proyectos.
Pero para la economista existe un impacto que sobresale por encima de todos.
“La movilidad social es el impacto más fuerte de la minería”, afirmó.
Los salarios de la actividad y el acceso a capacitación pueden convertirse, desde esta perspectiva, en herramientas concretas para mejorar las condiciones de vida de las familias y ampliar las oportunidades de las comunidades.
La discusión, entonces, deja de ser solamente cuánto produce un proyecto y pasa a incorporar otra pregunta: qué transforma en el territorio.
Mujeres que están construyendo la nueva minería
El eje de equidad permitió además visibilizar las experiencias de mujeres que ya ocupan distintos espacios dentro de la industria.
La participación femenina en minería creció, pero el desafío ahora es avanzar hacia una presencia cada vez mayor en posiciones de liderazgo, decisión y generación de conocimiento.
En ese sentido, el encuentro funcionó como una vidriera de trayectorias y como un espacio para generar nuevas conexiones profesionales.

La minería necesita geólogos e ingenieros, pero también economistas, abogados, especialistas en comunicación, relaciones comunitarias, políticas públicas, ambiente y desarrollo territorial.
La nueva minería es necesariamente interdisciplinaria.
Y allí es donde este tipo de espacios adquiere valor: permiten que quienes trabajan desde diferentes sectores puedan conocerse, compartir experiencias y detectar oportunidades de colaboración.
Mendoza busca construir su propio ecosistema
La iniciativa impulsada por profesionales de la ingeniería y la geología mendocinas muestra una tendencia que puede ser estratégica para la provincia: la construcción de un ecosistema minero no depende solamente de los proyectos, sino también de las redes que se generan alrededor de ellos.
Empresas, profesionales, instituciones, organismos públicos, comunidades, universidades y especialistas necesitan espacios para encontrarse y construir una agenda común.
El ciclo de sustentabilidad que comenzó con participación ciudadana, continuó con seguridad jurídica y ahora incorporó equidad muestra precisamente esa búsqueda.
También disertaron en esta oportunidad: Sabrina Pont, licenciada en Comunicación y especialista en minería y energía; Pabla Tognoli, licenciada en Geología y magíster en Gestión de Recursos Hídricos. La moderación estuvo a cargo de Yamila Salomón, abogada especializada en minería y sustentabilidad.