NOA Lithium procura aplicar en Arizaro y Salinas Grandes la experiencia acumulada en Río Grande, su proyecto más avanzado. La iniciativa cuenta con un recurso estimado en 4,7 millones de toneladas de carbonato de litio equivalente y un Estudio Económico Preliminar positivo.
La estrategia de exploración combina hidrogeología, ingeniería de procesos y gestión territorial. Según explicó Vanesa Fernández, directora de Exploración de la compañía, cada salar presenta características propias y exige un modelo conceptual específico, aunque la metodología desarrollada en Río Grande puede adaptarse a los demás proyectos.
En ese desarrollo, la empresa avanzó desde la interpretación geofísica y la selección de objetivos hasta la perforación profunda, el análisis de unidades acuíferas, el muestreo de salmueras, los ensayos hidráulicos y la elaboración progresiva de modelos hidrogeológicos y de recursos.
La experiencia permitió ajustar el orden de las campañas, coordinar mejor las etapas de geofísica y perforación e identificar desde el comienzo la información necesaria para reducir incertidumbres en fases posteriores. El enfoque busca superar una exploración centrada únicamente en verificar la presencia y la concentración de litio.
En paralelo, NOA Lithium trabaja con Hatch en el desarrollo de procesos y mantiene un acuerdo con Summit Explore para impulsar Arizaro. La compañía plantea combinar flexibilidad tecnológica y eficiencia operativa para avanzar en sus activos ubicados en los salares de Salta.
Con información de Panorama Minero.


