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Ajustan el RIGI: el Gobierno redefine qué se considera inversión de largo plazo

El ajuste -que eleva del 30% al 35% el umbral que define una inversión de largo plazo- apunta a corregir desfasajes entre la normativa y la lógica financiera real

El ajuste -que eleva del 30% al 35% el umbral que define una inversión de largo plazo- apunta a corregir desfasajes entre la normativa y la lógica financiera real

El Gobierno nacional introdujo cambios en uno de los criterios clave del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones con el objetivo de adaptarlo a la dinámica real de sectores estratégicos como la energía, la minería y la industria pesada.

La medida fue oficializada a través de la Resolución 484/2026 del Ministerio de Economía y eleva del 30% al 35% el umbral técnico que se utiliza para determinar cuándo un proyecto puede ser considerado de largo plazo dentro del régimen.

Un cambio técnico con impacto estructural

El ajuste modifica el cálculo que vincula el valor presente del flujo neto de caja esperado —sin considerar inversiones— durante los primeros tres años, con el valor presente de las inversiones de capital proyectadas en ese mismo período.

Según explicaron desde el Palacio de Hacienda, el objetivo es “optimizar la operatividad del régimen” y adecuarlo a las particularidades de cada sector productivo, sin alterar su finalidad principal: atraer inversiones de gran escala.

Energía, minería e industria: los sectores bajo análisis

El cambio surge a partir de informes técnicos elaborados por distintas áreas del Ministerio de Economía. En particular, la Secretaría de Energía advirtió que el umbral anterior no reflejaba adecuadamente la lógica financiera de proyectos hidrocarburíferos, que suelen tener una recuperación inicial más rápida, pero requieren reinversiones constantes a lo largo de ciclos que pueden extenderse entre 20 y 35 años.

En esa línea, desde el área energética consideraron que elevar el umbral al 35% permite mantener el espíritu de inversiones de largo plazo, pero con mayor precisión técnica.

Ministro Luis Caputo y Javier Milei, presidente de la Nación.

Para la minería, el impacto sería acotado. Desde la Secretaría del área señalaron que la modificación no altera la lógica estructural de los proyectos, caracterizados por altos montos de inversión inicial y largos períodos de maduración, especialmente en desarrollos de litio y cobre.

En tanto, desde el sector industrial -incluyendo actividades como la siderurgia- indicaron que el cambio es “neutral”, ya que este tipo de proyectos ya contemplan horizontes de inversión extensos.

Señal a los inversores

La actualización del criterio se da en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar al RIGI como una herramienta central para captar capitales internacionales en sectores estratégicos.

En los últimos meses, el ministro de Economía, Luis Caputo, avanzó en negociaciones con grandes compañías globales, al tiempo que se aprobaron proyectos vinculados al litio, como la ampliación de iniciativas en el norte del país.

Con este ajuste, el Ejecutivo apunta a dar mayor previsibilidad técnica al régimen y evitar distorsiones en la evaluación de proyectos, en un escenario donde la competencia global por inversiones —especialmente en energía y minerales críticos— es cada vez más intensa.

La nueva definición ya entró en vigencia y será aplicable a todos los sectores alcanzados por el régimen.