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Mendoza tuvo protagonismo propio en el AmCham Energy Forum 2026, realizado este jueves en el Hotel Alvear Icon de la Ciudad de Buenos Aires bajo el eje “La energía en clave federal”. El nuevo estudio sobre reservas técnicamente recuperables de Vaca Muerta ordenó buena parte del debate, y Mendoza llegó con una estrategia propia para capitalizarlo: la reducción de regalías que la provincia viene aplicando como incentivo dentro del Plan Andes, el proceso de traspaso de áreas maduras de YPF a operadores privados que rediseñó el mapa productivo mendocino en los últimos dos años.
La provincia llevó una doble exposición —técnica y política— a través de sus dos máximas autoridades: el Gobernador Alfredo Cornejo, que expuso en el panel “AmCham Federal Insights Mendoza” con el estado de situación de los proyectos productivos, y la vicegobernadora Hebe Casado, que participó de la comitiva provincial y capitalizó políticamente el nuevo estudio de reservas de Vaca Muerta presentado durante la jornada.

El dato que ordenó el debate: 30.000 millones de barriles
El disparador técnico del foro fue la presentación de una nueva estimación integral de los recursos técnicamente recuperables de petróleo de Vaca Muerta, elaborada por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) por encargo de la Secretaría de Energía de la Nación —la primera actualización de este tipo en más de 15 años—. El estudio ubica el potencial en 30.170 millones de barriles, un volumen que casi duplica la estimación que la agencia de energía de Estados Unidos (EIA) había realizado en 2013 (16.220 millones de barriles), y que por primera vez incorpora de manera formal la extensión productiva de la formación hacia el norte, sobre territorio mendocino: la llamada “lengua norte” de Vaca Muerta, que la provincia comparte con Neuquén.

Casado retomó ese dato como eje de su intervención: “La proyección de generar 30 mil millones de barriles de petróleo en toda Vaca Muerta, incluyendo la lengua mendocina, creo que nos da esperanza a los mendocinos”, afirmó. Y agregó una segunda cifra expuesta en el foro: “También fue importante lo que dijeron: recién hay un 15% de desarrollo en Vaca Muerta. O sea que todavía estamos recién empezando en esto, que puede ser una oportunidad enorme para todo el país”.
Lo concreto: cinco pozos, Plan Andes y una agenda de licitaciones
Mientras Casado ponía el foco en la macro y en la proyección de recursos, Cornejo aportó el detalle operativo de lo que la provincia ya tiene en marcha. El Gobernador explicó que Mendoza está próxima a iniciar la perforación de cinco pozos en la lengua norte de Vaca Muerta: tres a cargo de YPF y dos de la UTE Quintana-TSB, tras estudios que —según indicó— arrojaron resultados positivos y autorizaciones ya impulsadas desde la Provincia.
Ese anuncio es la continuidad de un proceso que viene de más atrás: la salida de YPF del convencional mendocino en el marco del Plan Andes, que la provincia utilizó para reconfigurar el mapa de operadores. Cornejo destacó que, desde entonces, Mendoza trabaja con compañías más chicas y —a su juicio— más eficientes, como PCR y Hattrick Energy, entre otras. El resultado, dijo, es que “hemos detenido el declino de la producción convencional y está levemente levantando gracias a empresas que han sido más eficientes”.
Ese recambio de actores se sostiene en una agenda de licitaciones que la provincia aceleró de forma deliberada: siete licitaciones el año pasado y doce ya concretadas este año, con pliegos diseñados para atraer tanto a grandes operadoras como a empresas de menor escala.
El incentivo central de esa estrategia fue la reducción de regalías en las áreas cedidas por YPF. En la prórroga por diez años de las concesiones de la Cuenca Cuyana —Barrancas, Vizcacheras, La Ventana y Río Tunuyán, que en conjunto representan alrededor del 25% de la producción de hidrocarburos de la provincia—, Mendoza aplicó una baja del 7% en las regalías para viabilizar un compromiso de inversión cercano a los 600 millones de dólares. El mismo esquema se replicó en la cesión del clúster Chachahuén, donde el beneficio permitió a YPF y sus socios locales destinar más de 54 millones de dólares desde 2021 a la recuperación de pozos maduros, con un incremento del 50% en la producción de Chachahuén Sur.
Más allá del petróleo: renovables y RIGI
Cornejo también puso en valor el crecimiento de la generación solar provincial, con más de 700 megavatios instalados y una proyección de cerrar su gestión —a fines de diciembre— con 1 gigavatio, aclarando que se trata de inversión enteramente privada, sin participación de empresas estatales.
Sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) —la misma herramienta que Casado mencionó como parte del paquete de “reglas claras” que reclama Estados Unidos—, Cornejo fue el más específico de los dos: recordó que Mendoza tuvo el primer proyecto del país en ingresar y completar su ejecución bajo ese régimen, y lo calificó como “un muy buen instrumento en el marco de un país que no ha dado credibilidad a la inversión”. Con todo, matizó que el escenario ideal sería no necesitar mecanismos de excepción como el RIGI, si existiera estabilidad macroeconómica suficiente para garantizar las inversiones por sí sola.
Las reglas claras para invertir en la energía
El eje de “reglas claras” fue el punto de contacto explícito entre las dos exposiciones mendocinas, aunque con matices. Casado le dio una lectura más marcadamente geopolítica al respaldo de Estados Unidos, a partir de la participación del embajador Peter Lamelas en la apertura del foro junto a la presidenta de AmCham Argentina, Mariana Schoua: “El embajador fue claro en ese sentido: él apoya a este Gobierno y apoya que en Argentina haya previsibilidad y confianza”, sostuvo, y remarcó la importancia de “continuar con las reglas claras que se vienen llevando adelante justamente para atraer esas inversiones que pueden venir de Estados Unidos”.
Cornejo, en cambio, construyó su intervención sobre un eje más institucional que diplomático: el rol de las provincias frente a la Nación en materia de recursos naturales. “Nuestro diseño constitucional le da las facultades del subsuelo a las provincias, la aprobación de los permisos de oil and gas, de minería. A diferencia de otros países, ese es un gran instrumento de política económica que tienen las provincias”, planteó, en una defensa explícita del federalismo de recursos como ventaja competitiva mendocina frente a otros esquemas.
El Gobernador también dejó una evaluación matizada de la gestión económica nacional, que combina respaldo y reclamo: reconoció que “la Nación no ha hecho todo lo que debería hacer en materia de baja de impuestos”, aunque valoró como “un dato significativo y alentador” la baja de la inflación lograda hasta ahora. En ese marco, insistió en la necesidad de una reforma fiscal integral que aborde de manera conjunta los aspectos impositivo, previsional y de coparticipación —un reclamo que excede la agenda energética y apunta directamente a la relación Nación-provincias.
Una estrategia con dos voces, un mismo objetivo
Lo que el foro dejó en evidencia es una división de roles dentro de la conducción mendocina: Cornejo aportó el respaldo técnico y de gestión —pozos concretos, licitaciones, cifras de generación renovable, balance del RIGI—, mientras Casado capitalizó el dato de reservas y el clima geopolítico para instalar un mensaje de época, más ligado a la interna política de Cambia Mendoza y a la necesidad de mostrar gestión activa de cara a la ciudadanía.
Ambas intervenciones, sin embargo, convergen en el mismo diagnóstico de fondo: Vaca Muerta está lejos de haber tocado techo, la lengua norte mendocina empieza a dejar de ser una promesa para volverse actividad concreta, y la discusión sobre las “reglas claras” —sea leída como garantía institucional o como guiño diplomático— será la que determine cuánto de ese potencial técnico se traduce en inversión real durante los próximos años.


