Vaca Muerta atraviesa una etapa en la que el desafío para la Argentina excede el incremento de la producción de petróleo y gas. El objetivo estratégico pasa por transformar esos recursos en proyectos de gran escala, capaces de impulsar nuevas industrias y atraer inversiones internacionales.
Un informe de Aleph Energy sostiene que el país debe avanzar hacia una segunda generación de inversiones, con plazos de desarrollo de entre 20 y 40 años. En ese esquema, la Cuenca Neuquina aparece como una plataforma para iniciativas de gas natural licuado (GNL), petroquímica, procesamiento de minerales, generación eléctrica, centros de datos y manufacturas vinculadas con la energía.
El análisis destaca que los proyectos destinados a competir por capital global podrían requerir desembolsos de entre US$5.000 millones y US$20.000 millones. Para sostenerlos, será necesario contar con disponibilidad de gas, plantas de tratamiento y licuefacción, ductos, electricidad, puertos y logística, además de caminos, agua y redes de transmisión para las actividades mineras e industriales.
La infraestructura, según el planteo, requiere coordinación entre las empresas y los distintos niveles del Estado. La Nación, las provincias y los municipios deberán ordenar prioridades y generar condiciones para anticipar obras que muchas veces dependen de inversiones privadas todavía no definidas.
La previsibilidad también será determinante. Los inversores de proyectos con recuperación a varias décadas necesitan estabilidad cambiaria, tributaria, regulatoria y contractual. En ese marco, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es presentado como un avance, mientras que el denominado “Súper RIGI” aparece como una alternativa para extender beneficios a industrias y cadenas de valor con menor desarrollo local.
El informe señala que Vaca Muerta ya permitió consolidar proveedores, infraestructura y capacidades empresarias, tecnológicas y financieras. Entre los antecedentes menciona el proyecto Vaca Muerta Sur. El próximo desafío será utilizar esa base para industrializar recursos, aunque la concreción de los megaproyectos demandará años de financiamiento, ingeniería, permisos, construcción y operación.
Con información de Mejor Energía.


