El sector energético argentino atraviesa una etapa de expansión, impulsada por el crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta y por un superávit comercial récord durante el primer semestre. En paralelo, la volatilidad internacional del precio del petróleo, vinculada a la tensión geopolítica en Medio Oriente, impacta de manera desigual sobre las principales compañías que cotizan en el mercado.
YPF acumuló una suba del 49% en la Bolsa porteña y del 42,6% en Wall Street en lo que va del año. Analistas consultados destacaron sus perspectivas por el aumento de la producción no convencional, la mejora esperada en los costos de extracción y el peso creciente de Vaca Muerta en su estructura productiva. Para 2027, el shale representaría el 90% de la producción total de la empresa.
La compañía también anunció un desdoblamiento de sus acciones negociadas en Nueva York, con una relación de 10 a 1 desde el 4 de agosto. La operación apunta a reducir el valor unitario de cada papel y facilitar el acceso de inversores minoristas. Además, su negocio integrado incluye producción, transporte, refinación y comercialización, lo que amortigua algunos efectos positivos de un petróleo más caro.
Vista Energy registró un avance del 40% en Estados Unidos y opera en el mercado local mediante Cedears. Su expansión se aceleró tras la compra de activos de Equinor en Vaca Muerta. Según las estimaciones citadas, su producción pasó de 55.000 a 155.000 barriles diarios entre el primer cuatrimestre de 2025 y el mismo período de este año, mientras que el aumento del crudo favoreció sus ingresos y flujo de caja.
Pampa Energía, cuyas acciones subieron 5% en la Bolsa porteña, conserva potencial de crecimiento por el desarrollo del bloque Rincón de Aranda, en Neuquén, recientemente incorporado al RIGI. La empresa combina actividades de petróleo, gas, generación eléctrica y petroquímica, y proyecta construir en Bahía Blanca una planta de urea granulada de gran escala.
Los especialistas señalaron que Vista es la firma con mayor exposición directa al precio del petróleo, mientras que YPF combina escala y diversificación. Pampa, en tanto, aparece como una alternativa con menor dependencia del valor internacional del barril. El aumento de los volúmenes y la reducción de costos fueron identificados como factores capaces de sostener los resultados incluso ante una eventual baja del crudo.
Con información de La Nación — Economía.


