La expansión de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) en Estados Unidos modificó el lugar que ocupa Taiwán en la industria global de semiconductores. La compañía ya opera diez plantas en Arizona y anunció una ampliación de US$ 100.000 millones sobre una inversión previa de US$ 265.000 millones.
El desembolso está orientado a fabricar chips de última generación destinados a la inteligencia artificial y a competir con productos de Nvidia y de empresas chinas como Huawei, Alibaba y Tencent. El proceso forma parte de la reindustrialización tecnológica impulsada por la administración de Donald Trump.
TSMC registró un crecimiento interanual del 77% en sus ganancias durante el segundo trimestre de 2026, con ingresos netos de US$ 22.000 millones. Para el tercer trimestre se proyecta una suba anual del 37% en sus ingresos, mientras que la empresa prevé invertir más de US$ 56.000 millones en capital durante el año.
El avance de la producción dentro de Estados Unidos también se vincula con la transformación de la economía global alrededor de la inteligencia artificial. La demanda de semiconductores, la infraestructura para centros de datos y el financiamiento proveniente de fondos soberanos de Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita consolidaron un nuevo entramado entre tecnología, energía y geopolítica.
En este escenario, el vínculo entre Estados Unidos y China aparece como el principal eje de poder internacional. El acuerdo estratégico entre Washington y Beijing busca reordenar el comercio mundial y ampliar las exportaciones estadounidenses de alta tecnología, con Nvidia y TSMC entre sus principales protagonistas.
El análisis sostiene que la pérdida de centralidad de la fabricación de chips en Taiwán podría afectar su relevancia internacional y plantea como escenario probable una eventual reincorporación de la isla a China antes de 2027, aunque advierte que se trata de una proyección y no de una certeza.
Con información de Clarín — Economía.


