Un relevamiento realizado en Suecia sobre 9.954 pruebas de baterías de vehículos eléctricos indicó que, en la mayoría de los casos, los acumuladores conservaron más del 95% de su capacidad después de recorrer 10.000 kilómetros. El estudio fue elaborado a partir de unidades comercializadas entre 2022 y 2026.
El análisis se enfocó en Suecia por el desarrollo de su mercado de movilidad eléctrica y por las bajas temperaturas a las que quedan expuestos los vehículos. Esas condiciones permiten evaluar el comportamiento de las baterías frente a ciclos de carga y descarga exigentes.
El mejor resultado correspondió al Kia e-Niro, cuya batería retuvo el 97,2% de su capacidad tras 10.000 kilómetros. Le siguieron el Hyundai Kona, con 97,1%, y el Kia EV6, con 95,5%. En los puestos siguientes quedaron el Volvo XC40 Recharge, con 94,7%, y el Polestar 2 equipado con una batería CATL, con 94,3%.
El listado también incluyó al BMW i3, con 93,7%; otro Polestar 2, con batería LG Chem, con 93,5%; un Tesla Model 3 con batería CATL LFP, con 93,3%; el Audi e-tron 50, con 93%; y el Audi e-tron 55, con 92,9%.
El informe señaló que 9.383 vehículos presentaban entre 90% y 100% de capacidad, mientras que 570 se ubicaban entre 75% y 90%. El kilometraje promedio de la muestra fue de 5.046 kilómetros.
Las baterías representan aproximadamente entre el 30% y el 40% del valor de un auto eléctrico. Según su tecnología y tamaño, un reemplazo puede costar entre 12.000 y 20.000 dólares. Las unidades LFP son más económicas y menos eficientes, mientras que las NCM ofrecen mayor rendimiento y autonomía, pero con un precio superior.
Los fabricantes suelen otorgar garantías de entre ocho y diez años para las baterías y los sistemas de gestión energética. En general, el reemplazo se considera cuando la capacidad cae por debajo del 75%. Además, se proyecta que el costo de estos componentes podría reducirse cerca de 50% hacia 2030.
Con información de Infobae — Economía.


