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Mendoza tendrá el año que viene su primera Ingeniería en Minas. La Universidad Tecnológica Nacional confirmó que la carrera arrancará en 2027 en dos sedes regionales —Mendoza y Santa Cruz—, con financiamiento ya comprometido y el aval de la Subsecretaría de Política Universitaria. La provincia se suma así a un mapa académico muy reducido: hasta ahora, apenas cinco universidades nacionales dictan Ingeniería de Minas en todo el país —San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca y Jujuy—, mientras la demanda de estos profesionales crece de la mano de proyectos como Vicuña, Pachón y Los Azules.
Comunicaciones Mineras dialogó con el decano de la UTN, José Balacco, a cargo del proyecto sobre el proceso de aprobación, el perfil del futuro egresado y los motivos detrás del título elegido.
— ¿Cómo nació el proyecto de esta nueva ingeniería?
Venimos trabajando en esto desde el año pasado, cuando hicimos una evaluación y detectamos la necesidad de una nueva ingeniería en la rama de la minería. Lo trabajamos con el Rectorado durante este año para impulsar la idea de largarla el año que viene. El camino fue muy bueno: llegamos a presentarlo ante la Subsecretaría de Política Universitaria y tuvimos una reunión muy productiva, porque reconocieron que es una carrera que hacía falta iniciar. En diez días tengo reunión de Consejo, donde se aprobaría la carrera y su implementación; ya saqué la resolución pidiendo la implementación. Además se sumó otra sede regional, la de Santa Cruz, así que la vamos a implementar en dos regionales el año que viene.
— ¿Por qué el título final es Ingeniería en Minas y no algo como Ingeniería en Minería y Medioambiente?
El título tiene que corresponder a una carrera que ya tenga estándares aprobados por el Ministerio y la Subsecretaría, y la que cuenta con esos estándares es Ingeniería en Minas. Nosotros primero pensamos en “Ingeniería en Minería y Medioambiente” porque queríamos darle una impronta bien vinculada al ambiente, pero no se pudo porque ya existe la carrera de Ingeniería en Medioambiente. Después pensamos en “sustentable”, pero esa opción implicaría crear una carrera nueva desde cero, y eso lleva años hasta que se aprueba. Por eso tomamos la que ya está aprobada, que tiene contenidos mínimos estandarizados, y ahí incorporamos todo lo que queríamos vinculado a la sustentabilidad: en toda la currícula vamos a incluir temáticas ambientales para darle una impronta local fuertemente imbuida en esa mirada.
— ¿Tuvieron contacto con el sector minero para armar la propuesta?
Sí, estuvimos muy vinculados desde el principio con la Dirección de Minería, con ASINMET y con la Cámara de Diputados, que declaró de interés la iniciativa. Esperamos poder vincularnos todavía más con las empresas mineras, porque también vamos a necesitar mucha ayuda de esa comunidad que entiende la actividad. Fue un trabajo grande, abriendo puertas, a pulmón, porque estábamos convencidos de que a Mendoza le hacía falta esto: que la academia se pusiera a ayudar al desarrollo. Y creo que lo logramos.

— ¿Cómo se van a resolver las cátedras y la incorporación de profesionales?
Las cátedras del plan ya están definidas, eso ya está resuelto. Cuando se apruebe la semana que viene en el Consejo, se envía a CONEAU para que la acredite y de ahí se manda al Rectorado para sacar la resolución y arrancar. Profesores tenemos muchísimos dentro de la UTN, y para las materias específicas donde no contamos con especialistas, vamos a convocar a profesionales que salgan del propio ámbito minero.
— ¿Cómo está resuelto el financiamiento?
Hay dos cuestiones distintas. Una es la disputa presupuestaria general que atraviesan todas las universidades, que no es un problema particular de esta carrera. La otra es que nosotros ya conseguimos que nos incluyan en el contrato de programas: eso significa que los recursos para dictar la carrera en las dos regionales están comprometidos. No es que se lance la carrera sin respaldo económico; cuando arranquemos el año que viene vamos a contar con los fondos para los profesores y lo que haga falta. Después vamos a necesitar además laboratorios, y ahí sí vamos a buscar apoyo de las empresas mineras y del Estado.
— ¿Cuál es el perfil específico del ingeniero en minas?
Le estamos dando un perfil bien técnico, de campo: un ingeniero para trabajar en las minas. Además vamos a otorgar el título intermedio de Técnico en Operación Minera, para que quienes no quieran seguir hasta el título de ingeniero puedan recibirse antes y salir a trabajar. La idea es formar ingenieros de campo. En paralelo, también conseguimos presupuesto para otra carrera nueva, Ingeniería Nuclear, que se va a dictar en Córdoba, con un perfil similar —ingenieros más de campo que científicos— pensados para trabajar en centrales atómicas.

— ¿Qué responde a quienes asocian la minería con impacto ambiental negativo?
Todas las actividades económicas tienen impacto, y hoy hay muchos más controles y conciencia ambiental que antes, en parte por los grandes accidentes mineros que sirvieron para avanzar en protocolos. La minería de hoy es sustentable; puede haber una falla puntual, un protocolo mal aplicado, y eso después hay que remediarlo, como ocurre por ejemplo en Sierra Pintada, pero la actividad en sí está mucho más regulada. Por eso a esta carrera le dimos una impronta fuerte de compromiso ambiental: la idea es formar profesionales que entiendan que reducir el impacto con tecnología es parte central del trabajo.
— ¿En qué etapas trabaja concretamente un ingeniero en minas?
Trabaja en todo el proceso: participa incluso en la elaboración del proyecto, acompaña la etapa de estudio, análisis y prospección, y sigue después en la producción. Proyecta, diseña, ejecuta y acompaña. Está presente en todo el ciclo de la mina.
— ¿Por qué hay tan pocos profesionales y tan pocas universidades que dictan esta ingeniería en el país?
La verdad, no tengo una respuesta certera de por qué pasa eso a nivel país. Lo que sí sé es que en Mendoza directamente no existía la carrera, y por eso decidimos encararla: vimos la vacancia, vimos la necesidad y vimos que había poca oferta en general. Nos costó, pero ya estamos casi llegando. Falta poco.


