La escalada entre Estados Unidos e Irán modificó la dinámica del mercado petrolero internacional. El precio del Brent llegó a tocar los US$120 en marzo y, tras las negociaciones y una moderación de los ataques, se ubicó en un rango de entre US$70 y US$90 durante los últimos meses. Al momento del análisis, cotizaba a US$87,06.
El estrecho de Ormuz ocupa un lugar central en esta evolución, ya que Irán puede restringir el tránsito de crudo por una zona clave para la logística energética global. Según Nicolás Max, CIO de Criteria, esa capacidad contribuyó a establecer un “equilibrio cinético”, con movimientos asociados a los objetivos políticos de Teherán y a la postura de Donald Trump.
Para Nicolás Gadano, economista jefe de Empiria, la respuesta iraní tuvo un fuerte impacto económico al afectar la oferta y el transporte de petróleo y sus derivados. El especialista consideró que la menor intensidad reciente de los ataques redujo parcialmente la tensión, aunque la volatilidad del mercado continúa.
La Argentina aparece entre los países favorecidos por este escenario porque se consolidó como exportadora neta de crudo, impulsada por el crecimiento de Vaca Muerta. Un precio internacional más elevado mejora los términos de intercambio y permite obtener más divisas por una misma cantidad exportada.
El efecto positivo sobre las exportaciones convive con el riesgo de un aumento de los precios internos de los combustibles. YPF aplicó un esquema de buffer, complementado por una política impositiva estatal, para limitar la transmisión inmediata de las variaciones internacionales a los surtidores. Gadano advirtió que, si el conflicto se prolonga y el crudo permanece alto, ese mecanismo debería adaptarse a una eventual suba local.
Emilio Botto, jefe de estrategia e inversiones de Mills Capital, señaló que el comportamiento del petróleo dependerá de la evolución geopolítica, la economía mundial y la capacidad de la oferta para responder a cambios en la demanda. En ese contexto, los analistas esperan que la volatilidad se mantenga, mientras que para la Argentina será clave sostener precios que favorezcan el ingreso de dólares.
Con información de La Nación — Economía.


