Vicuña recibió la autorización del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enrege) para construir la infraestructura de alta tensión necesaria para abastecer sus futuros campamentos y plantas de procesamiento de cobre en la cordillera de San Juan.
La decisión habilita a la compañía, integrada por Lundin Mining y BHP, a contar durante 25 años con prioridad sobre el 90% de la capacidad remanente de una línea troncal provincial. El permiso era considerado clave para el desarrollo de Josemaría y Filo del Sol, cuyos proyectos se ubican a más de 4200 metros sobre el nivel del mar.
El organismo regulador rechazó los planteos del EPRE San Juan, del Gobierno de La Rioja y de empresas como Los Azules, Barrick, Golden Mining y Casposo. Los reclamantes cuestionaban la prioridad solicitada por Vicuña sobre la línea de 132 kV Nueva San Juan-Rodeo, construida con aportes privados y provinciales.
La empresa financiará la ampliación del sistema, que incluirá mejoras en las estaciones transformadoras Nueva San Juan y Rodeo, una nueva línea de 500 kV entre Rodeo y Chaparro de 167 kilómetros, la estación Chaparro y un tendido de 220 kV hasta la futura estación Josemaría, con 93 kilómetros de extensión.
La inversión prevista para las obras eléctricas se ubica entre US$400 millones y US$500 millones y será afrontada íntegramente por Vicuña, sin trasladar costos a los usuarios. Una vez finalizada, la infraestructura se incorporará al Sistema Argentino de Interconexión y quedará bajo administración del concesionario del transporte eléctrico.
El proyecto ingresó al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones con un desembolso inicial estimado en US$9700 millones, cifra que podría alcanzar los US$18.000 millones en distintas etapas. La demanda eléctrica de Josemaría comenzaría en 260 MW y podría crecer posteriormente a 400 MW y 700 MW.
Con información de La Nación — Economía.


