La producción no convencional de Vaca Muerta atraviesa una etapa de rápida expansión, impulsada por mejoras operativas y mayores niveles de completación. Según un análisis reciente, los pozos puestos en marcha entre 2025 y 2026 aportan el 60,7% del shale oil extraído actualmente en la cuenca.
El peso de las nuevas perforaciones se eleva al 77,6% si también se consideran los pozos incorporados durante 2024. La composición de la oferta muestra una alta rotación productiva: mientras las locaciones más antiguas reducen su aporte, los nuevos desarrollos concentran una proporción creciente de los volúmenes.
En mayo, el petróleo no convencional alcanzó los 626,5 mil barriles diarios, con subas del 1,1% mensual y del 38,3% interanual. El shale oil ya representa el 70% de la producción total de crudo de la Argentina. En paralelo, el gas no convencional llegó a 108,4 millones de metros cúbicos diarios, con un avance mensual del 14,4% y del 14% interanual.
Más productividad inicial y declinos pronunciados
La mejora en el desempeño de los pozos está vinculada con ramas laterales que habitualmente superan los 3.000 metros y que, en algunos proyectos, se aproximan a los 4.000 o 5.000 metros. A esto se suma una mayor intensidad de fractura, que permitió llevar la producción inicial promedio hasta cerca de 1.100 barriles diarios por pozo.
El aumento de los caudales de arranque tiene como contrapartida una caída más acelerada durante los primeros meses. Los pozos completados con alta intensidad de fractura pueden perder entre el 60% y el 70% de su producción en el primer año. En la comparación acumulada, la campaña de 2021 todavía presenta el mejor desempeño por pozo a lo largo del tiempo, lo que plantea un debate sobre el equilibrio entre productividad inmediata y sostenibilidad del drenaje.
La dinámica obliga a mantener un ritmo elevado de perforación y conexión de nuevos pozos para evitar una baja en el volumen total. Esto incrementa las exigencias sobre los equipos de perforación y fractura, el abastecimiento de arena, el uso y tratamiento de agua, y la capacidad de evacuación mediante redes de captación y oleoductos.
La continuidad del crecimiento también requiere una planificación financiera capaz de sostener las campañas sucesivas. Cualquier limitación en servicios, insumos o transporte puede afectar rápidamente los objetivos de producción, debido a la velocidad con la que declinan los pozos existentes.
Con información de Mejor Energía.


