La discusión sobre cómo garantizar que la minería genere empleo y desarrollo para las economías regionales volvió a instalarse en la región luego de que San Juan otorgara media sanción a su proyecto de Ley de Desarrollo de Proveedores Locales. En Mendoza, sin embargo, el Gobierno provincial dejó en claro que no analiza un esquema similar y ratificó una estrategia basada en la competitividad y la apertura de las inversiones.
La postura fue expresada por la vicegobernadora, Hebe Casado, quien sostuvo que Mendoza no necesita imponer cupos obligatorios de contratación porque cuenta con proveedores y trabajadores con experiencia suficiente para competir en igualdad de condiciones.
“Sabemos que tenemos el capital humano y los proveedores especializados en los diferentes temas, con una experiencia previa muy importante. No le tenemos miedo a la competencia”, afirmó.

Sus declaraciones llegan en un momento de fuerte dinamismo para la minería mendocina. Tras el debut de una empresa con activos en la provincia en el mercado de capitales mediante el Andean Bridge, el Ejecutivo busca consolidar a Mendoza como un destino para las inversiones internacionales.
La funcionaria remarcó que ese posicionamiento es el resultado de más de dos años de trabajo para estabilizar las condiciones económicas y generar confianza entre los inversores.
“Hoy damos un paso más posicionándonos como un lugar donde las inversiones pueden llegar a través de la bolsa. Antes había que ir a Canadá o Australia a buscar recursos para financiar la exploración y la explotación. Hoy tenemos esa herramienta en Mendoza y eso nos conecta con el mundo”, señaló.
Dos modelos para impulsar el desarrollo local
Mientras San Juan impulsa una normativa que establece mecanismos para fortalecer la participación de empresas provinciales dentro de la cadena de valor minera, Mendoza considera que fijar porcentajes mínimos de contratación puede transformarse en una dificultad adicional para quienes evalúan invertir.
La vicegobernadora sostuvo que la experiencia industrial de la provincia le otorga una ventaja competitiva natural.

“La experiencia de Mendoza le da una preponderancia a sus proveedores locales, por lo cual pueden competir tranquilamente con cualquiera que venga de otros lugares”, explicó.
En ese sentido, aseguró que la provincia no prevé establecer porcentajes obligatorios de empleo o contratación de proveedores mendocinos.
“No tenemos porcentajes de personas de Mendoza que tengan que trabajar en los proyectos porque estamos convencidos de que tenemos el capital humano y la capacidad para competir abiertamente con cualquiera”, afirmó.
Incluso comparó la situación con otras jurisdicciones mineras consolidadas.
“Las grandes provincias que ya tienen proyectos importantes, como Salta, tampoco tienen esas leyes encorsetadas. El corset lo que hace es complicarle la vida al que viene a invertir y nosotros necesitamos inversiones”, sostuvo.
Para la funcionaria, el objetivo debe ser facilitar el desembarco de nuevos capitales sin incorporar exigencias que puedan desalentar los proyectos.
“Necesitamos que no haya peros ni palos en la rueda para que quien quiera invertir pueda hacerlo tranquilamente en Mendoza y generar trabajo genuino para nuestra gente”, concluyó.
Una provincia que busca consolidar su perfil minero
Las declaraciones también estuvieron acompañadas por un repaso del avance de la actividad en Mendoza. La vicegobernadora aseguró que la provincia “ya es una provincia minera” y destacó el desarrollo de los proyectos de exploración en Malargüe, el avance del Distrito Minero Occidental, la próxima puesta en marcha del Distrito Minero Norte, las perforaciones del proyecto PSJ y la reciente aprobación de Don Luis, para la exploración del litio.

Además, adelantó que el Foro Internacional de Sustentabilidad Minera previsto para noviembre buscará posicionar a Mendoza como referente en minería sostenible, consolidando una estrategia que combina apertura a las inversiones, desarrollo de nuevos proyectos y estándares ambientales como ejes de la política minera provincial.
Este enfoque pone el eje en el contraste entre los modelos de San Juan y Mendoza, que es el aspecto más noticioso y de mayor interés para el sector minero.


