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La era del cobre pone en alerta a San Juan: faltarán miles de trabajadores calificados para la minería

La necesidad de mano de obra podría superar las 50.000 personas en los próximos años

La expansión de la minería del cobre en San Juan promete transformar la economía provincial, pero también plantea un desafío urgente: formar el capital humano que demandarán los nuevos proyectos. Un informe elaborado por el ex presidente de la Cámara Minera de San Juan, Ricardo Martínez, advierte que la oferta actual de profesionales, técnicos y operarios especializados está lejos de cubrir las necesidades que surgirán con la puesta en marcha de los grandes emprendimientos cupríferos.

El estudio, presentado ante empresas y organismos públicos, señala que la provincia cuenta actualmente con unos 4.800 empleos directos vinculados a la minería, pero esa cifra podría superar los 50.000 puestos en los próximos años si avanzan iniciativas como Vicuña, Los Azules y El Pachón.

Los Azules es uno de los proyectos de cobre más ambiciosos del país.

Además, el impacto sería aún mayor si se considera el empleo indirecto, ya que por cada puesto minero directo se generan entre cuatro y cinco trabajos adicionales en actividades de servicios y proveedores.

Los perfiles más difíciles de cubrir

El informe identifica siete áreas críticas donde la demanda superará ampliamente la capacidad actual de formación.

Entre ellas se destacan los operadores de mina y planta, con una necesidad estimada de 18.000 trabajadores durante el pico de actividad, frente a una capacidad formativa cercana a los 3.000 egresados por año.

También preocupa la escasez de mecánicos de equipos pesados, un perfil para el que se proyectan unos 12.000 puestos mientras la infraestructura educativa disponible resulta insuficiente.

La lista incluye además especialistas en logística y cadena de suministro, ingenieros de minas y procesos, profesionales de higiene, seguridad y ambiente, expertos en automatización y análisis de datos, y técnicos dedicados a la gestión social y comunitaria, considerada clave para fortalecer la licencia social de los proyectos.

Otra de las áreas en expansión será la de las relaciones con la comunidad para fortalecer la licencia social.

El informe advierte que muchos de estos perfiles requieren entre ocho y diez años de formación, por lo que sostiene que el momento de comenzar a prepararlos es ahora.

Un plan para evitar la escasez de talento

Como respuesta, el documento propone una estrategia conjunta entre el Estado, las universidades y las compañías mineras para ampliar la capacidad educativa y adecuarla a las necesidades de la industria.

Entre las principales iniciativas figura triplicar las aulas híbridas existentes, pasando de las 12 actuales a 36 antes de 2030, especialmente en los departamentos con actividad minera.

También plantea la creación de un Instituto Provincial de Minería, equipado con tecnología aportada por empresas como BHP, Glencore y McEwen Copper, donde el sector privado participe en el diseño de los programas de formación.

El proyecto propone además que las compañías adheridas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) incorporen compromisos de capacitación, financien prácticas profesionales y promuevan la contratación de mano de obra local.

Otras medidas incluyen programas específicos para el trabajo en alta montaña, el fortalecimiento de proveedores sanjuaninos y un plan de becas destinado a incrementar la participación de mujeres en la actividad minera, con la meta de elevarla del 12,6% actual al 25%.

La meta: convertir a San Juan en un polo de formación minera

El objetivo es que la provincia no solo logre cubrir la demanda de personal que generará la minería del cobre, sino que también se consolide como un centro regional de formación para Cuyo y el NOA.

La propuesta prevé alcanzar unos 8.000 técnicos e ingenieros formados por año hacia 2030 y acumular alrededor de 15.000 profesionales capacitados para 2035.

Para financiar este proceso, el informe plantea destinar parte del Fondo Especial para el Desarrollo Minero, aportes de las empresas que operen bajo el RIGI, recursos provenientes de organismos internacionales y un porcentaje de las regalías de los nuevos proyectos para crear un fondo permanente de educación minera.