La minería argentina atraviesa una etapa clave. Con proyectos de cobre, litio y otros minerales estratégicos avanzando en distintas provincias, el desafío ya no pasa solamente por atraer inversiones, sino también por generar empleo, coordinar infraestructura y preparar al país para una actividad que demandará miles de trabajadores y proveedores en los próximos años.
Ese fue uno de los ejes centrales del panel que compartieron la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado; el vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso; el ministro de Minería de San Juan, Juan Pablo Perea, y el CEO de Glencore Argentina, Martín Pérez de Solay, quienes coincidieron en que la actividad necesita una visión federal y regional para acompañar el crecimiento que se proyecta para la próxima década. El moderador fue el presidente de el presidente del Centro Argentino de Ingenieros, Ing. Pablo José Bereciartúa.
Los funcionarios coincidieron en el panel: Mesa Federal Minera en la Semana de la Minería, evento que se realizó este jueves en Buenos Aires y culminará este viernes.

Durante el debate, Pérez de Solay destacó la creación de la Mesa Federal Minera como una herramienta para coordinar a provincias, empresas, sindicatos y sectores productivos que forman parte de la cadena de valor.
Según explicó, provincias como Córdoba y Santa Fe tendrán un rol cada vez más importante en el desarrollo minero, aportando capacidades industriales, tecnológicas y logísticas. Córdoba, con su complejo automotor y metalmecánico, y Santa Fe, con la infraestructura portuaria de Rosario, aparecen como actores fundamentales para abastecer proyectos que se desarrollan principalmente en la región andina.
“La minería necesita integrar a todos los jugadores”, sostuvo el ejecutivo, al señalar que la industria requiere una articulación que trascienda a las provincias mineras y permita aprovechar capacidades productivas distribuidas en todo el país.
De provincias mineras a país minero
Por su parte, Perea consideró que Argentina está atravesando un cambio de paradigma.
“Estamos pasando de ser un país con provincias mineras a ser un país minero”, afirmó, al comparar el proceso con modelos consolidados como los de Chile, Perú y Canadá.
El funcionario destacó avances como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), las definiciones regulatorias vinculadas a la Ley de Glaciares y el trabajo conjunto que comenzó a desarrollarse en la Mesa Federal Minera.
Según explicó, ese ámbito busca precisamente anticiparse a los desafíos que planteará el crecimiento de la actividad, especialmente en materia de transporte, energía, logística y desarrollo de proveedores.
El empleo como prioridad
La intervención más enfática sobre el impacto laboral llegó cuando los panelistas fueron consultados sobre las prioridades para acelerar la agenda minera.
Pérez de Solay fue contundente: “La minería tiene que generar trabajo”.
El ejecutivo recordó que Argentina arrastra años de bajos niveles de inversión y que la actividad minera representa una oportunidad concreta para revertir esa situación.
Sin embargo, advirtió que existe una complejidad propia del sector: los tiempos de maduración de los proyectos.

Según detalló, un emprendimiento minero puede demandar entre 13 y 15 años de exploración, varios años adicionales para completar estudios y obtener permisos, otros tres o cuatro años de construcción y luego décadas de producción.
“Estamos en esos años críticos en los que hay que pasar de los estudios económicos a la construcción efectiva de los proyectos”, señaló.
Para el CEO de Glencore, la clave estará en coordinar expectativas, infraestructura y recursos humanos para evitar que la oportunidad se transforme en una frustración.
Mendoza advierte sobre la falta de mano de obra y proveedores
En esa línea, Hebe Casado planteó uno de los desafíos que ya preocupa a las provincias que buscan desarrollar grandes proyectos de cobre.
La vicegobernadora sostuvo que el debate no puede limitarse al “compre local” porque la magnitud de las inversiones superará la capacidad instalada de muchas jurisdicciones.
“No va a alcanzar la cantidad de proveedores que tenemos y tampoco va a alcanzar el capital humano”, advirtió.
Por eso propuso avanzar hacia una mirada regional que permita compartir infraestructura, servicios, energía y recursos humanos entre provincias e incluso con países vecinos como Chile.
Casado sostuvo que la planificación debe contemplar corredores logísticos, sistemas energéticos integrados y mecanismos que faciliten la movilidad de trabajadores especializados para evitar que la escasez de mano de obra se convierta en un freno para las inversiones.
Una oportunidad que exige coordinación
Los 4 panelistas coincidieron en que el crecimiento de la minería requerirá acuerdos que excedan los límites provinciales.
Corredores ferroviarios, líneas de transmisión eléctrica, puertos, rutas y capacitación laboral aparecen entre las principales necesidades para acompañar una industria que proyecta inversiones multimillonarias en cobre y litio.


