La suba de los precios del dólar y del petróleo impactaron negativamente en todos los metales preciosos
El precio del oro atraviesa una fuerte corrección y se dirige a cerrar su peor semana en seis años, en un contexto marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente. Lejos de actuar como refugio, el metal precioso acumula una caída cercana al 7% en los últimos días.
Este retroceso se da mientras los precios del petróleo y el gas suben con fuerza, impulsados por las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. El encarecimiento de la energía reavivó los temores inflacionarios a nivel global y enfrió las expectativas de recortes de tasas por parte de los bancos centrales.
En este escenario, los futuros del oro rondan los 4.689 dólares por onza, con una leve recuperación diaria, aunque insuficiente para revertir la tendencia negativa semanal, la más pronunciada desde marzo de 2020. En paralelo, el precio spot también se mantiene en niveles similares.

Un refugio que pierde brillo
A diferencia de otros activos como el dólar o el petróleo, el oro no logró capitalizar la incertidumbre global. Por el contrario, se vio presionado por varios factores:
- Suba de tasas o expectativas de tasas altas: afecta al oro porque no genera rendimiento.
- Fortalecimiento del dólar: encarece el metal para inversores de otras monedas.
- Aumento de rendimientos de bonos: vuelve más atractivos otros activos financieros.
- Venta de posiciones: inversores liquidan oro para cubrir pérdidas en otros mercados.
- Salidas de ETF respaldados en oro: reflejan menor apetito por el metal.
En ese marco, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios las tasas de interés en su última reunión. Su presidente, Jerome Powell, dejó en claro que cualquier recorte dependerá de avances concretos en la baja de la inflación.
Caída generalizada de metales preciosos
El impacto no se limita al oro. La plata registra pérdidas aún más pronunciadas, con caídas semanales cercanas al 12%, mientras que el platino y el paladio también operan en terreno negativo.
El mercado de metales preciosos refleja así un cambio de comportamiento en un contexto de alta volatilidad global, donde la dinámica inflacionaria y las tasas de interés vuelven a ser los principales factores que condicionan a los inversores.
En medio de la incertidumbre geopolítica, el oro —tradicional resguardo de valor— enfrenta uno de sus momentos más débiles de los últimos años.


