El anuncio lo hizo el CEO del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM), Rohitesh Dhawan
Rohitesh Dhawan, presidente y CEO del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM), sostiene que 2025 fue el año más decisivo para la minería en medio siglo. No por los precios, sino porque la industria quedó expuesta como un pilar estratégico sin el cual no hay transición energética, soberanía industrial ni estabilidad social. El desafío, advierte, es cerrar la brecha entre la necesidad global de minerales y la confianza social en la minería.
La minería global atravesó en 2025 un punto de inflexión que va mucho más allá de los ciclos de precios o de la expansión productiva. Por primera vez en décadas, el sector pasó a ocupar un lugar central en la agenda política de los Estados, asociado directamente a la transición energética, la electrificación, la seguridad industrial y las cadenas de suministro críticas.
Así lo afirma Rohitesh “Ro” Dhawan, presidente y director ejecutivo del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM), en una extensa entrevista con La Tribune, en la que plantea que el verdadero cuello de botella de la industria ya no es geológico ni financiero, sino social y político.
“Nunca los gobiernos habían tomado tan en serio a la minería”, resume Dhawan. Pero inmediatamente agrega el matiz clave: ese reconocimiento solo será sostenible si viene acompañado de legitimidad social.
El Consolidated Mining Standard (CMS), cuya presentación formal está prevista para 2026, no apunta solo a ordenar criterios técnicos o ambientales. Su objetivo central es redefinir la licencia social de la minería y reconstruir la confianza entre empresas, comunidades, gobiernos e inversores en un momento en el que el mundo necesita más minería, pero la sociedad exige más garantías.

Un estándar único para una industria fragmentada
Hasta ahora, la minería operó bajo múltiples marcos de referencia que, aunque valiosos, resultaron fragmentados y de difícil verificación pública. El CMS busca unificar ese mosaico normativo en un solo estándar global, aplicable a cualquier mineral, en cualquier país y para cualquier empresa que aspire a demostrar que opera de manera responsable.
El nuevo marco consolidará cuatro grandes referencias internacionales:
- el estándar del ICMM,
- los Responsible Gold Mining Principles,
- el programa canadiense Towards Sustainable Mining,
- y The Copper Mark.
La convergencia no es solo técnica. Apunta a ofrecer una señal clara y comprensible para las comunidades, los Estados y los mercados: una empresa que cumpla el CMS podrá demostrar, con un único sistema de validación, que respeta estándares sociales, ambientales y de gobernanza alineados con las exigencias del siglo XXI.
Licencia social: del discurso a la verificación
El eje más sensible del nuevo estándar es el social. El ICMM reconoce que el principal límite al crecimiento minero ya no es la geología ni el financiamiento, sino la falta de confianza social.
El CMS refuerza compromisos vinculantes en materia de:
- participación temprana de comunidades,
- respeto a los derechos de los pueblos indígenas,
- transparencia fiscal y contractual,
- mecanismos de quejas y resolución de conflictos,
- aportes concretos al desarrollo local,
- protección de la biodiversidad y gestión del agua.
La lógica es clara: la licencia social no puede basarse en declaraciones voluntarias, sino en estándares verificables, comparables y auditables, capaces de sostener proyectos que operan durante décadas.
Minería responsable en contextos frágiles
Uno de los debates que el CMS busca ordenar es el rol de la minería en regiones con instituciones débiles. Para el ICMM, una empresa que opera bajo estándares altos puede convertirse en un factor de estabilidad social, siempre que exista transparencia y límites claros.
En muchas regiones de África, Asia y América Latina, las operaciones mineras responsables son, de hecho, las principales proveedoras de infraestructura básica, empleo formal y acceso a servicios esenciales. El nuevo estándar busca evitar que ese rol derive en relaciones opacas o dependencias desiguales, reforzando reglas claras y controles externos.
Cuando esas condiciones no existen —advierte el ICMM— el retiro de empresas responsables deja el terreno libre a actores informales, con mayores riesgos sociales y ambientales.
Mensaje al mercado y a los gobiernos
El CMS no está pensado solo para las empresas. También es una señal para los gobiernos y los sistemas financieros. La industria sostiene que no es posible acelerar inversiones, acortar plazos de permisos o ampliar la oferta de minerales críticos sin marcos regulatorios coherentes y previsibles.
Hoy, desarrollar una mina puede demandar cerca de 18 años. Frente a la urgencia climática y tecnológica, el ICMM plantea que la única forma de acelerar sin deteriorar la licencia social es elevar el estándar y reducir la incertidumbre.
El lanzamiento del estándar social global del ICMM marca un punto de inflexión. No se trata solo de mejorar prácticas, sino de redefinir el contrato entre la minería y la sociedad.

La industria enfrenta una paradoja histórica: nunca fue tan necesaria y nunca estuvo tan cuestionada. El CMS busca cerrar esa brecha estableciendo un lenguaje común de responsabilidad, capaz de sostener la expansión minera que demanda el mundo sin perder legitimidad social.
Si logra consolidarse como referencia global, el nuevo estándar podría convertirse en el verdadero “mineral crítico” del futuro de la minería: la confianza.


