
La tensión en Medio Oriente y la volatilidad global revirtieron parte del impacto positivo de la mejora crediticia otorgada a la deuda argentina por Moody’s.

La agencia llevó la nota soberana a B3 y cambió el panorama de estable a positivo. Destacó la estabilización macroeconómica, el desempeño exportador y el crecimiento del sector energético.