
Las compañías elaboran sus presupuestos con una suba de precios próxima al 20%, en línea con la meta oficial del 18%. No prevén una recuperación significativa del consumo.

La inflación de julio se encaminó a una variación de entre 1,8% y 1,9%, pero la actividad y el consumo continúan débiles, con salarios rezagados y un aumento de la morosidad crediticia.