La estrategia de Vaca Muerta apunta a reconvertir el agua de producción en un insumo reutilizable mediante reutilización en fractura, blendeo con agua dulce y tratamiento

Vaca Muerta todavía genera poca agua de producción, pero el volumen va a escalar junto con la actividad. Para Guillermo Aversano, presidente del Comité Ejecutivo de PWS Argentina, la estrategia pasa por un cambio de paradigma: dejar de ver ese fluido como un residuo y empezar a usarlo como un insumo. Tiene a su favor que, igual que el flowback, ya está en superficie. El tema es motivo de un congreso que se realiza en Neuquén desde este jueves y se extenderá hasta el viernes 16.
La formación avanza a un ritmo que vuelve el tema urgente. En 2025 se completaron 23.784 etapas de fractura, un 34% más que en 2024, según el relevamiento de Luciano Fucello, de NCS Multistage. Cada etapa requiere unos 1.500 m³ de agua, así que un pozo de 50 etapas demanda alrededor de 75.000 m³. La presión sobre ríos y acuíferos crecerá con cada nuevo set de fractura, y hoy hay 15 en operación en Vaca Muerta contra unos 120 en el Permian.
El primer objetivo de la estrategia es el reúso en fractura. Cada metro cúbico de agua de producción que vuelve al pozo es un metro cúbico que no se toma de fuentes frescas. Es lo que ya hace el Permian, donde se reutiliza entre el 50% y el 60% con la meta de llegar al 80% en 2030, según un informe de Texas Living Waters. Allí el manejo del agua se volvió casi una industria aparte, con plantas y puestos de trabajo, y se exploran usos en agricultura y en refrigeración de data centers.
“Acá no hay que inventar nada, solo adaptar a las condiciones que se presentan en Vaca Muerta”, sostuvo Aversano.

La fuerte demanda de agua por parte de la explotación en Vaca Muerta acelera la búsqueda de procesos de eficientiación del recurso.
La herramienta inmediata es el blendeo, que mezcla 30% de agua de producción tratada con 70% de agua dulce y recorta de manera significativa la toma del río. Para aplicarlo hace falta invertir en tratamiento: el agua estuvo en contacto con la formación geológica, por lo que arrastra componentes orgánicos y alta salinidad.
Aversano afirmó que existen procesos que llegan a un estándar de calidad útil para las compañías y estimó un beneficio cercano al 50% en costos. Aclaró que por ahora son conjeturas, porque todavía no hay plantas de tratamiento activas en el país.
La provincia sumó una señal económica. Desde el 1 de julio, el Decreto 792/2026 fijó un canon por metro cúbico equivalente al precio de 2,5 litros de gasoil grado 3 de YPF, que subirá a 3 litros en enero de 2027 y se actualizará cada dos meses. Según el Gobierno provincial, el esquema anterior había perdido efectividad para promover un uso racional del recurso.
Con el gasoil a unos 2.680 pesos por litro en Neuquén a fines de septiembre y el dólar oficial a 1.540, el canon ronda los 4,35 dólares por metro cúbico. Según ese cálculo, un pozo de 50 etapas podría sumar más de 300.000 dólares de costo. Cuanto más cara sea el agua fresca, más conviene recuperar la que ya está en superficie.
La estrategia también apunta a generar actividad en la región: plantas, tecnología y oportunidades para proveedores locales.
Vaca Muerta implementa una nueva estrategia para gestionar el agua de producción, pasando de verla como residuo a un insumo esencial. Guillermo Aversano, presidente de PWS Argentina, destaca la importancia de reutilizar agua en fractura y tratarla para reducir la extracción de fuentes frescas. Con un aumento significativo en las etapas de fractura, la provincia también introdujo un canon por metro cúbico de agua para incentivar un uso racional. La estrategia tiene el potencial de crear un impacto económico local.
La gestión eficiente del agua en Vaca Muerta es crucial para minimizar el impacto ambiental y asegurar la sostenibilidad de las operaciones a medida que la producción se expande.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



