La Bolsa de Comercio de Mendoza rediseña su rol para conectar startups y proyectos mineros con inversores y financiamiento, ofreciendo un espacio de articulación que va más allá de las operaciones financieras tradicionales

La posibilidad de desarrollar un proyecto productivo no depende solamente de tener una buena idea o disponer de recursos naturales. También requiere acceso al capital, conocimiento sobre los mercados y capacidad para administrar los riesgos. En Mendoza, la Bolsa de Comercio busca recuperar protagonismo en esa articulación, con una estrategia que abarca desde el financiamiento de emprendimientos hasta la conexión de proyectos mineros con los mercados internacionales.
“Nosotros trabajamos para ser el lugar donde puedas consultar y buscar para encontrar”, define Santiago Pérez Araujo, director de la entidad, en una charla exclusiva con Comunicaciones Mineras durante el desarrollo de Conecta Inversor, en Endevor Cuyo 2026.
La intención es que empresas y emprendedores puedan encontrar socios, explorar alternativas de financiamiento y acceder a capacitación para desarrollar sus negocios.

Santiago Pérez Araujo, director de la Bolsa de Comercio, abriendo el espacio Conecta Inversor en La Nave Cultural.
La visión parte de una idea: la Bolsa no tiene que ser únicamente un espacio vinculado con las operaciones financieras, sino también un ámbito donde se encuentren los actores capaces de convertir una oportunidad productiva en un proyecto viable.
“Capital y conocimiento”, el nuevo rol de la Bolsa de Comercio de Mendoza.
Esa estrategia tuvo una expresión concreta en Conecta Inversor, una iniciativa desarrollada junto con Endeavor que reunió a 25 startups preseleccionadas y 9 fondos de inversión. La dinámica permitió que los emprendedores presentaran sus proyectos ante potenciales inversores en reuniones de aproximadamente 15 minutos.
Endeavor se encargó de convocar a los fondos y de identificar posibles coincidencias entre sus perfiles de inversión y las características de los emprendimientos. La Bolsa aportó el espacio para facilitar esos encuentros.
Para Pérez Araujo, sin embargo, la conexión es un comienzo. El acceso al financiamiento exige preparación y una comprensión clara de lo que busca cada inversor.

La Bolsa de Comercio propició un espacio de conexión entre startups e inversores.
“Tenés que llegar preparado, muy preparado a esa conversación para vender de la mejor manera lo que necesitás: el dinero para financiar”, sostiene.
El encuentro puede abrir una oportunidad, pero no garantiza que se concrete una inversión. Los fondos deben evaluar cada propuesta, analizar sus riesgos y determinar si encaja en su estrategia.
“Una de las cualidades más deseables es la persistencia”, afirma. Incluso cuando la respuesta es negativa, explica, el emprendedor puede obtener información sobre lo que le falta para avanzar: socios, fundamentos más sólidos o una propuesta que se ajuste mejor al perfil del inversor.
La decisión tampoco suele depender de una sola persona. “La plata no es mía”, resume Pérez Araujo al explicar la responsabilidad de quienes administran recursos de terceros. Los fondos deben responder ante sus inversores y justificar las decisiones que toman.
La experiencia de Conecta Inversor refleja así una de las funciones que la Bolsa busca fortalecer: generar el contacto inicial y ayudar a que los proyectos puedan recorrer el camino hacia una eventual inversión.
La apuesta también supone recuperar una función histórica de la institución. Pérez Araujo recuerda que, hasta 2012, la Bolsa contaba con su propio mercado de valores y en su edificio convivían agentes de bolsa, calificadoras de riesgo, abogados especializados en emisiones y profesionales de distintas áreas.
La proximidad entre especialistas facilitaba el intercambio de información y la generación de oportunidades. Con los cambios que modificaron aquel esquema, la Bolsa dejó de contar con ese mercado propio. Ahora busca recuperar el espíritu de articulación y adaptarlo a las necesidades de la economía mendocina.
“Hoy queremos trabajar para hacer el lugar. La Bolsa este año ha sido un lugar de encuentro, de alternativas y de discusiones”, señala.
La definición sintetiza el papel que pretende asumir la institución: acercar a quienes disponen de capital con quienes necesitan financiar sus proyectos, pero también conectar empresas con conocimiento especializado.
“Capital y conocimiento”, resume Pérez Araujo al describir esa relación.
En el sector minero, la conexión adquiere una dimensión internacional. Los proyectos requieren inversiones significativas y deben vincularse con mercados financieros especializados, donde existe experiencia en la evaluación y el financiamiento de compañías mineras.
“El mercado de capitales mineros está en el exterior, no va a estar en la Argentina”, afirma Pérez Araujo. Entre los principales centros identifica a Toronto y Australia, además de otros mercados internacionales.
La función que imagina para la Bolsa no consiste en reemplazar esos centros, sino en ayudar a que los proyectos puedan llegar a ellos.
“El camino para poder presentar un proyecto y para poder llegar a esos mercados, sí queremos ser el lugar donde vos lo puedas transitar al principio”, explica.
La definición ubica a la institución en una etapa previa al acceso al financiamiento internacional: la de las conexiones, la preparación y la búsqueda de los interlocutores adecuados.

Argentina Metals, la primera minera que cotiza en la Bolsa de Metales, marcó un hito y fue presentado en la Bolsa de Comercio de Mendoza.
Para Mendoza, donde la minería aparece como una oportunidad de desarrollo productivo, ese recorrido implica incorporar conocimientos sobre las exigencias de los inversores, las alternativas financieras disponibles y los riesgos propios de una actividad cuyos ingresos dependen, en buena medida, de cotizaciones globales.
“En el camino para poder presentar un proyecto y llegar a esos mercados, queremos ser el lugar donde se pueda transitar desde un principio”.
La relación entre minería y mercados de capitales no termina en el financiamiento de los proyectos. También involucra la gestión de los precios de los metales, una cuestión que afecta tanto a los productores como a las empresas que los utilizan como insumos.
Pérez Araujo plantea que el razonamiento financiero detrás de estas herramientas puede aplicarse a distintos sectores.
“Lo que no te va a servir para otro mercado es que el London Metal Exchange tiene 500 depósitos en el mundo, donde vos podés ejecutar tu contrato”, explica al referirse a una particularidad del mercado de metales: la infraestructura internacional que permite respaldar las operaciones con entrega física.
La gestión del riesgo, en cambio, es una necesidad más amplia. Una minera puede buscar proteger el valor de su producción, mientras que una fábrica de cables o una constructora puede intentar limitar el impacto de una suba del cobre sobre sus costos.
“Si yo vendo algo que tiene precio internacional, no soy estúpido: tengo que asegurarme mis cuotas”, plantea Pérez Araujo al describir la lógica de una empresa expuesta a esas variaciones.

Guillaume Légaré, Head – Latin America / South America para TMX Group.
Para eso existen instrumentos financieros que permiten cubrir una parte del riesgo. La decisión depende de las necesidades de cada compañía, de su política de gestión y de los escenarios que considere posibles.
“Hay muchas cosas que vos no podés prever, una guerra, situaciones contextuales muy particulares, y el mercado las acusa. Pero sí podés blindarte de alguna manera, o blindar una parte”, sostiene.
La cobertura no elimina todos los riesgos ni garantiza un resultado favorable. Permite, en cambio, administrar parte de la incertidumbre y tomar decisiones con una estrategia financiera definida.
Los mercados de futuros también convocan a fondos e inversores que operan con contratos sin que necesariamente exista una entrega física del producto. Esas operaciones cumplen una función en la liquidez y en la formación de precios, aunque implican riesgos y pueden generar ganancias o pérdidas.
Pérez Araujo destaca que el funcionamiento de estos mercados no puede reducirse a una apuesta al azar. Los participantes toman decisiones a partir de información, expectativas y análisis sobre los precios.
La distinción es importante para las empresas productivas: las herramientas financieras pueden servir para gestionar riesgos, mientras que otros participantes asumen posiciones con objetivos diferentes.
En ese escenario, incorporar conocimiento sobre los mercados internacionales deja de ser un asunto exclusivo de las grandes mineras. También puede formar parte de la estrategia de compañías industriales expuestas a las cotizaciones de materias primas.
El desafío para Mendoza es que ese conocimiento llegue a más empresas. La gestión de riesgos mediante instrumentos financieros requiere capacitación, personal especializado y una evaluación de los costos y beneficios que supone cada estrategia.
Pérez Araujo considera que se trata de un entrenamiento que todavía no está suficientemente incorporado en el ámbito local.
“Es un entrenamiento al que no estamos acostumbrados en estos lugares”, señala.

Conecta Inversor, un entrenamiento para los emprendedores y un descubrimiento para los inversores con ideas que buscan dar soluciones y servicios.
La Bolsa busca intervenir en ese proceso desde su papel como espacio de encuentro, con iniciativas que permitan acercar a empresas, emprendedores, inversores y especialistas. Conecta Inversor representa una expresión de esa estrategia en el mundo de las startups; la minería, otra oportunidad para proyectar esa capacidad de articulación hacia los mercados internacionales.
El objetivo, en ambos casos, es facilitar el acceso al conocimiento y a las conexiones necesarias para que los proyectos puedan avanzar. Porque, como afirma Pérez Araujo, vincular el capital con la producción también exige conectar a quienes tienen una oportunidad con quienes pueden ayudar a financiarla.
La Bolsa de Comercio de Mendoza busca recuperar su papel como catalizador de inversiones en proyectos productivos, incluyendo la minería. A través de la iniciativa Conecta Inversor, facilita el contacto entre startups y fondos de inversión, promoviendo la capacitación en la búsqueda de financiamiento. Santiago Pérez Araujo, director de la institución, destaca la importancia de la preparación y conocimiento en la gestión de riesgos, especialmente para acceder a mercados financieros internacionales como Toronto y Australia, clave para el desarrollo minero.
Este enfoque por parte de la Bolsa de Comercio es crucial para promover el desarrollo de proyectos mineros y productivos en Mendoza, estimulando la economía local y facilitando la conexión con mercados internacionales de inversión, lo cual puede resultar en un aumento de capital y oportunidades en la región.
Resumen generado con asistencia de inteligencia artificial y revisado por el equipo editorial.



