El Gobierno argentino anticipó una presentación ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar

El gobierno argentino reclamó formalmente al Reino Unido que suspenda, dentro de un plazo de dos semanas, las actividades vinculadas con el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte. La administración de Javier Milei advirtió que, si no recibe una respuesta favorable, solicitará medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
La estrategia oficial incluye el inicio de un arbitraje internacional y gestiones diplomáticas para reforzar el planteo argentino sobre sus derechos en la plataforma continental. El Ejecutivo sostiene que la explotación de hidrocarburos en el área constituye una decisión unilateral incompatible con las resoluciones 2065 (XX) y 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En ese marco, el gobierno también cuestionó la posición británica sobre las islas y reiteró que la controversia de soberanía debe resolverse mediante negociaciones bilaterales. La administración argentina fundamenta su reclamo, además, en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que contempla la extensión de la plataforma continental hasta 350 millas marinas en determinadas condiciones.
El proyecto Sea Lion se encuentra, según la presentación argentina, a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas. La Casa Rosada considera que las actividades hidrocarburíferas en esa zona afectan sus derechos soberanos y podrían generar un perjuicio irreversible.
En paralelo, el presidente ordenó avanzar con procedimientos sancionatorios y denuncias penales contra THALES UK LIMITED por vuelos que el Gobierno argentino considera no autorizados entre las islas y Punta Arenas, Chile. También se informó que la Cancillería analiza con Estados Unidos una eventual mediación, aunque esa alternativa dependería de la aceptación del Reino Unido.
En el plano interno, la jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, dictó una medida cautelar para que las empresas involucradas se abstengan de continuar con las obras necesarias para poner en marcha Sea Lion. La tensión diplomática se incrementó tras declaraciones británicas sobre una eventual respuesta militar y la confirmación de una actualización de los aviones Typhoon desplegados en las islas para noviembre de 2027.



