La petrolera estatal uruguaya no acordó con el sindicato y desistió de abastecer en Montevideo a vuelos afectados por las reformas en Ezeiza, previstas entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre.

La petrolera estatal uruguaya ANCAP dejó sin efecto el operativo especial que había planificado para abastecer de combustible en Montevideo a vuelos derivados por las obras previstas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La decisión se tomó luego de que la empresa no alcanzara un acuerdo con el sindicato Fancap.
El dispositivo había sido diseñado con anticipación para responder a una eventual demanda adicional de servicios aeroportuarios. Según explicó ANCAP, su puesta en marcha requería personal, logística, infraestructura y controles de calidad específicos para garantizar la continuidad y seguridad de las operaciones.
La empresa sostuvo que propuso una compensación para los trabajadores que participarían directamente del esquema, debido a la extensión de horarios, las tareas durante fines de semana y el aumento excepcional de la actividad. Sin embargo, afirmó que durante las negociaciones surgieron reclamos de alcance general y vinculados con sectores que no tendrían participación directa en el operativo.
Fancap confirmó que recibió la comunicación y cuestionó la postura del directorio de ANCAP. La cancelación implica que Montevideo dejará de ser una alternativa de reabastecimiento para las aerolíneas que evaluaban utilizar esa opción durante el período de obras, aunque operadores del sector estimaron que el impacto será acotado por la baja cantidad de vuelos de largo alcance prevista para esas fechas.
Las reformas se desarrollarán entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre. Durante ese período, la operación del aeropuerto se concentrará en una sola pista y los vuelos hacia Europa y Estados Unidos deberán salir desde otras terminales.
El proyecto forma parte de un plan de renovación impulsado por Aeropuertos Argentina, concesionaria de Ezeiza, con una inversión superior a US$ 100 millones. Además, la pista central reducirá su extensión operativa de 3.300 a 1.850 metros, una modificación que obligará a las compañías a revisar sus programaciones y planes de vuelo, especialmente para aeronaves de gran porte.
Con información de Clarín — Economía.



