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Metalúrgicos de Mendoza, sobre el impacto del acuerdo de IMPSA con Venezuela: “Puede reactivar a más de 100 empresas”

Las empresas del sector presentan hoy más del 50% de su capacidad instalada ociosa

El reciente acuerdo firmado por IMPSA para participar en la culminación de la Central Hidroeléctrica Tocoma y otras obras estratégicas del sistema eléctrico venezolano generó expectativas en el sector metalúrgico mendocino. Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (ASINMET) consideraron que el proyecto podría convertirse en un importante motor de recuperación para una cadena de valor que atraviesa un complejo momento productivo.

El presidente de ASINMET, Fabián Solís, destacó que la reactivación de contratos internacionales para la histórica empresa mendocina tiene un efecto que trasciende a la propia compañía y alcanza a decenas de proveedores especializados que durante años crecieron al ritmo de sus proyectos.

“Puede generar un gran impulso a la histórica cadena de valor que se desarrolló alrededor de IMPSA”, sostuvo Solís al analizar el alcance que podría tener el acuerdo anunciado días atrás, en declaraciones a Comunicaciones Mineras.

El sábado 13 de junio se confirmó el acuerdo entre IMPSA y el gobierno de Venezuela.

Según explicó el dirigente empresario, alrededor de IMPSA se consolidó durante décadas un entramado industrial compuesto por más de 100 empresas metalúrgicas y de servicios especializados, muchas de ellas radicadas en Mendoza, que participaron en grandes proyectos hidroeléctricos, energéticos y de infraestructura tanto en Argentina como en el exterior.

Capacidad ociosa y necesidad de nuevos proyectos

Desde ASINMET advirtieron que gran parte de ese entramado productivo atraviesa actualmente un escenario complejo debido a la caída de la actividad industrial y la falta de grandes obras que demanden equipamiento metalmecánico.

De acuerdo con los datos que maneja la entidad, las empresas del sector presentan hoy más del 50% de su capacidad instalada ociosa, una situación que impacta directamente sobre la producción, las inversiones y el empleo.

En ese contexto, la posibilidad de que IMPSA vuelva a posicionarse como protagonista de proyectos de gran escala abre expectativas para numerosas firmas proveedoras que cuentan con experiencia y capacidad técnica para integrarse a la cadena de suministro.

IMPSA fue una emblema de empresa argentina en el pasado. Fue adquirida por un consorcio de Estados Unidos.

“Cuando IMPSA consigue contratos de esta magnitud, los beneficios se derraman sobre una amplia red de empresas que aportan componentes, servicios de ingeniería, mecanizado, estructuras metálicas y distintos procesos industriales”, señalaron desde el sector.

El efecto multiplicador de IMPSA

Para la industria metalúrgica mendocina, la relevancia de IMPSA no se limita a su actividad directa. Históricamente, la compañía funcionó como una empresa tractora capaz de generar demanda para cientos de pymes vinculadas a la fabricación de equipos, piezas y servicios especializados.

Por eso, el acuerdo con Venezuela es observado como una oportunidad para recuperar parte de la actividad perdida en los últimos años y volver a poner en marcha capacidades productivas que hoy permanecen subutilizadas.

Si los trabajos avanzan según lo previsto, el proyecto podría transformarse en una de las primeras señales concretas de reactivación para un sector que busca recuperar protagonismo en la industria nacional y volver a posicionar a Mendoza como un polo de desarrollo metalúrgico ligado a grandes obras de infraestructura energética.