Uno de los proyectos emblemáticos es Pozuelos Pastos Grandes con avances significativos para su puesta en marcha
La minería salteña atraviesa una etapa de consolidación que combina el avance de nuevos proyectos con el inicio de operaciones en complejos estratégicos. Con una cartera activa en litio, oro y plata, el sector se encamina a profundizar su crecimiento y a posicionar a la provincia como un actor clave en el mercado global de minerales.
Tras el cierre de importantes etapas de construcción, referentes de la industria anticipan un escenario de mayor dinamismo en el corto y mediano plazo. La expectativa es que 2026 marque un punto de inflexión, con un aumento sostenido de la actividad impulsado por inversiones en marcha y nuevas iniciativas en evaluación.
Uno de los desarrollos más relevantes es el proyecto Pozuelos Pastos Grandes (PPG), impulsado por Ganfeng Lithium junto a Lithium Argentina. La iniciativa, que ya inició su proceso de adhesión al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), contempla una inversión superior a los 3.100 millones de dólares, distribuida en tres etapas.

En paralelo, la compañía ya alcanzó hitos operativos significativos con la exportación de los primeros cargamentos provenientes del proyecto Mariana, lo que marca el ingreso efectivo de la producción salteña a los mercados internacionales y consolida el perfil exportador de la provincia.
El potencial de PPG lo ubica entre los proyectos más ambiciosos del país: una vez completadas sus fases, podría superar las 150.000 toneladas de carbonato de litio, posicionándose como el mayor desarrollo de Argentina y uno de los más importantes a nivel global.
En este contexto de expansión, el sector también refuerza su enfoque en la sostenibilidad. La articulación con comunidades locales y proveedores aparece como un eje central para garantizar un desarrollo equilibrado, con inclusión y beneficios concretos en el territorio.
A su vez, se avanza en la simplificación de trámites para la exploración, una etapa crítica para el futuro de la actividad. La lógica es clara: solo una mínima parte de los proyectos exploratorios llega a convertirse en operación, por lo que agilizar permisos resulta clave para sostener el flujo de nuevas inversiones.