El presidente puso foco en la Patagonia para potenciar los proyectos de shale y la minería
En línea con el intento histórico de Raúl Alfonsín de trasladar la capital federal a Viedma para descentralizar el poder político de Buenos Aires, el presidente Javier Milei planteó ahora un cambio de escala: mover el centro económico de la Argentina hacia el sur, con Vaca Muerta y la minería como pilares del nuevo modelo productivo.
Durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, el mandatario evitó anunciar reformas estructurales inmediatas, pero dejó clara la hoja de ruta de su gestión: una reconfiguración geográfica de la economía, con menor peso industrial en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y un fuerte impulso a la energía y los recursos naturales entre la cordillera y la cuenca neuquina.
“El complejo energético por sí solo estará exportando unos USD 50.000 millones en cinco años. El Gran Neuquén será otra de las metrópolis argentinas”, afirmó Milei, al describir el impacto esperado del desarrollo de Vaca Muerta.

Energía y minería, los nuevos motores
El Gobierno nacional apuesta a que el crecimiento energético y minero reemplace progresivamente el esquema industrial surgido durante la sustitución de importaciones del siglo XX en el conurbano bonaerense. En ese marco, el Presidente defendió una transición hacia sectores capaces de generar divisas de manera masiva.
La estrategia se apoya principalmente en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), instrumento que concentra gran parte de los proyectos vinculados al gas, petróleo, litio y minerales críticos, con compromisos de inversión por miles de millones de dólares.
Según Milei, la combinación de energía abundante y barata proveniente de Vaca Muerta y el desarrollo minero en la cordillera permitirá atraer industrias pesadas hacia la Patagonia y el oeste argentino.

“Donde hay energía barata se instala la industria pesada”, sostuvo, al mencionar el potencial crecimiento de la petroquímica, la siderurgia, el aluminio, el hidrógeno y el procesamiento de litio.
La cordillera como polo productivo
El mandatario también reivindicó el desarrollo minero como fuente de empleo y crecimiento regional, al comparar el potencial argentino con el modelo chileno basado en el cobre.
En ese sentido, cuestionó políticas anteriores por priorizar —según su visión— una industria subsidiada en detrimento del agro, la energía y las economías regionales. Para el Gobierno, la expansión minera a lo largo de la cordillera podría convertirse en uno de los principales generadores de exportaciones y empleo formal.
Nueva geografía económica
La propuesta oficial plantea así una transformación estructural: mientras el AMBA perdería centralidad manufacturera, el sur del país concentraría inversiones estratégicas impulsadas por el menor costo energético.
Milei aseguró que este proceso no solo impactará en el sector energético, sino también en nuevas industrias tecnológicas. Entre ellas mencionó la instalación de centros de datos e infraestructura vinculada a inteligencia artificial en la Patagonia, aprovechando el clima frío y la disponibilidad energética.
Con esta visión, el Gobierno busca consolidar una nueva ecuación productiva basada en energía, minería y exportaciones, con Vaca Muerta como núcleo del crecimiento y la cordillera como corredor de desarrollo minero, en lo que representa uno de los cambios económicos más ambiciosos planteados desde el retorno democrático.


