La primera fase requerirá unos U$S 7.000 millones y apunta a iniciar la producción de cobre, oro y plata alrededor de 2030
En un movimiento que marca un hito para la minería argentina, Vicuña Corp. dio a conocer su plan de desarrollo por etapas para los proyectos Josemaría y Filo del Sol, ubicados en San Juan y parcialmente en la Región de Atacama, Chile. La compañía —integrada por los gigantes BHP y Lundin Mining— expuso un esquema de inversiones de gran escala que podría redefinir la actividad minera en la región y convertirse en una de las apuestas más ambiciosas del país en décadas.
Un megaproyecto dividido en tres fases
La empresa presentó una Evaluación Económica Preliminar (PEA) que integra ambos yacimientos en una estrategia conjunta. El modelo contempla tres etapas de crecimiento progresivo, pensadas para administrar riesgos y capital de manera escalonada mientras avanzan la construcción y la producción.
La primera fase requerirá unos US$7.000 millones y apunta a iniciar la producción de cobre, oro y plata alrededor de 2030. Durante 2026 se prevén tareas de ingeniería, movimientos de suelo y mejoras de infraestructura para preparar el complejo.
La segunda etapa estará enfocada en la explotación de los óxidos de Filo del Sol y en la construcción de una planta de recuperación de minerales, lo que permitirá ampliar la capacidad productiva. Finalmente, la tercera fase incluirá la expansión de la planta concentradora y el desarrollo de depósitos de sulfuros, con metas de procesamiento más elevadas.
Una de las mayores inversiones mineras del país
El plan integral contempla desembolsos por U$S18.000 millones a lo largo de la vida útil del proyecto, cifra que podría ubicarlo entre las mayores inversiones extranjeras directas en la historia argentina. La compañía prevé que el desarrollo impulse exportaciones, infraestructura y empleo, con impacto en San Juan y en otras regiones vinculadas a la cadena productiva.
Desde Vicuña destacaron que el esquema por etapas permitirá tomar decisiones técnicas y financieras en función de la evolución del mercado global de minerales y de las condiciones locales.
Expectativas económicas y desafíos por delante
El proyecto se suma a otros grandes emprendimientos del sector y refuerza la proyección de San Juan como polo estratégico para el cobre, el oro y la plata. Analistas y autoridades coinciden en que la iniciativa podría dinamizar la economía regional, generar empleo y fortalecer la red de proveedores.
No obstante, el avance del plan también abre interrogantes sobre los plazos de ejecución, los impactos ambientales y el rol de los proveedores locales, aspectos que cobrarán protagonismo en los próximos meses a medida que el proyecto avance hacia definiciones clave.


