Las mineras advierten que el gran desafío está puesto en perfiles con certificaciones que puedan operar en campo
El sostenido crecimiento de la actividad minera en San Juan volvió a instalar una pregunta central en el sector: qué tipo de trabajadores demandan actualmente las empresas que desarrollan proyectos en la provincia. Con iniciativas en distintas etapas de avance y expectativas de nuevas inversiones, las compañías coinciden en que el principal obstáculo para sumar personal no es la falta de interesados, sino la brecha entre la formación disponible y las necesidades reales de la industria.
Uno de los factores que más condiciona las contrataciones es la distancia entre la capacitación teórica y las exigencias del trabajo en campo. Desde el sector minero advierten que, más allá de los títulos formales, persiste un déficit en habilidades técnicas básicas que resultan clave para el funcionamiento diario de una operación moderna. Entre las carencias más frecuentes, las empresas destacan dificultades para interpretar indicadores operativos, leer reportes simples y utilizar checklists digitales.

Se trata de perfiles que no necesariamente requieren estudios universitarios o formación en ingeniería, pero sí una base técnica sólida y actualizada. La creciente digitalización de los procesos, los sistemas de control en tiempo real y los estrictos estándares de seguridad exigen que gran parte del personal pueda interactuar con herramientas informáticas y comprender información técnica elemental.
Para jóvenes de comunidades cercanas a los proyectos, o para quienes buscan ingresar al sector sin experiencia previa, el camino de acceso laboral no siempre resulta claro. Especialistas en recursos humanos vinculados a la minería coinciden en que el envío masivo de currículums sin una orientación específica perdió efectividad. En cambio, las operadoras valoran cada vez más a candidatos con formación básica certificada y conocimiento de las normas de seguridad, convivencia y disciplina propias del ámbito minero.
En ese contexto, la participación en cursos iniciales, programas comunitarios, capacitaciones técnicas y plataformas virtuales desarrolladas en conjunto por empresas, sindicatos y gobiernos locales se posiciona como una de las vías más efectivas para ingresar al sector. Estas instancias no solo aportan conocimientos técnicos, sino que también permiten incorporar la cultura de trabajo minera, un aspecto cada vez más relevante para las compañías.
A este escenario se suma la creciente competencia por recursos humanos calificados en la región de Cuyo. El dinamismo de la minería y la energía intensificó la demanda de perfiles técnicos, lo que llevó a las empresas a revisar su propuesta de valor para atraer y retener talento. Si bien el salario sigue siendo un factor clave, ya no resulta suficiente por sí solo.
Hoy ganan peso otros aspectos, como las oportunidades de capacitación continua, los esquemas de rotación, las condiciones laborales, el desarrollo profesional y la estabilidad a largo plazo. En este marco, San Juan enfrenta el desafío de adaptar su sistema educativo y de formación a las exigencias de una industria minera cada vez más tecnificada y demandante.


