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La minería salteña inicia 2026 con señales de reactivación tras un año marcado por la caída del litio

Los proyectos de Río Tinto y Taca Taca aparecen como los de mayor importancia en este 2026. Repunte de los precios del litio

Los proyectos de Río Tinto y Taca Taca aparecen como los de mayor importancia en este 2026. Repunte de los precios del litio

Luego de un 2025 atravesado por la retracción de inversiones, la fuerte baja del precio del litio y la finalización de las obras de las primeras plantas productivas de la provincia, la minería en Salta comienza 2026 con un escenario diferente. La recuperación de los precios internacionales de los minerales, el avance de proyectos estratégicos y una reactivación gradual de la actividad vuelven a instalar expectativas de crecimiento en el sector.

Los referentes del sector, como empresarios y proveedores, coinciden en que el nuevo año encuentra a la actividad en una etapa de transición: con señales incipientes de mejora, pero también con desafíos estructurales que deberán resolverse para consolidar un nuevo ciclo expansivo.

Actualmente, Salta cuenta con cuatro minas en producción que constituyen el núcleo de su entramado minero. Se trata del proyecto aurífero Lindero, operado por la canadiense Fortuna Mining, y de tres emprendimientos de litio: Mariana, a cargo de la china Ganfeng Lithium; Sal de Oro, operado por la surcoreana Posco; y Centenario–Ratones, desarrollado por la francesa Eramet. A este esquema se suman numerosos proyectos en distintas etapas de desarrollo que explican buena parte de las expectativas para 2026.

Un 2025 complejo para los proveedores

Desde la Cámara de Proveedores de Empresas Mineras de Salta (Capemisa), su presidente Federico Russo describió a 2025 como uno de los años más difíciles desde el inicio del auge del litio en la provincia

Durante gran parte del año, los proveedores locales trabajaron con niveles de actividad cercanos al 30% de su capacidad, lo que obligó a las empresas a reordenar estructuras, ajustar costos y postergar inversiones. La reactivación comenzó a percibirse recién en la segunda mitad del año, impulsada por el avance de la planta comercial de Rio Tinto, que prevé una inversión superior a los US$2.500 millones.

Ese proyecto generó un nuevo nivel de movimiento a partir de obras de perforación, movimiento de suelos, construcción de campamentos y tanques, además de una mayor cantidad de licitaciones. Según Russo, este impulso comenzó a dinamizar la contratación de proveedores y a generar un efecto multiplicador en la economía local.

Río Tinto es uno de los proyectos de mayor envergadura que inician en 2026.

Proyectos clave y expectativas

Además de Rio Tinto, el sector sigue con atención el avance de otros emprendimientos relevantes. Entre ellos se destacan Pastos Grandes, que ya cuenta con Declaración de Impacto Ambiental aprobada y gestiona su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y Diablillos, el proyecto de plata de Abra Silver, que ya obtuvo ese beneficio y avanza con los permisos ambientales en Salta y Catamarca.

Dentro de ese escenario, el proyecto de cobre Taca Taca aparece como un potencial punto de inflexión. Desde Capemisa señalaron que un eventual inicio de obras durante 2026 representaría un salto de escala para la minería salteña, tanto por el volumen de inversión como por su impacto en empleo, actividad económica y demanda de bienes y servicios. La aprobación de su Declaración de Impacto Ambiental se encuentra en una etapa avanzada.

La mirada de las empresas mineras

Desde la Cámara de la Minería de Salta (CMS), su presidente Juan Martín Gilly coincidió en que el sector inicia 2026 en un contexto sensiblemente distinto al del año anterior. Tras un período de actividad muy contraída, la mejora en los precios internacionales comenzó a modificar las perspectivas: el oro se mantiene en valores históricamente elevados, el cobre muestra una tendencia firme y el litio registró un repunte luego de haber tocado mínimos cercanos a los US$8.000 por tonelada.

Gilly destacó que la obtención de declaraciones de impacto ambiental para proyectos estratégicos, como los de Rio Tinto y Ganfeng, funcionó como un punto de inflexión para reactivar una actividad que había caído a niveles muy bajos. Cada proyecto que avanza, subrayó, implica más empleo, más contratación de proveedores y mayor derrame en las economías locales.

Infraestructura, compre local y exploración

Uno de los temas que volvió a ganar protagonismo en la agenda sectorial es la posibilidad de ejecutar obras de infraestructura a cuenta de regalías mineras, un mecanismo previsto en la Ley 8164. Desde la CMS explicaron que esta herramienta permitiría canalizar inversiones privadas hacia obras consensuadas con el Estado provincial y luego descontarlas del pago de regalías, especialmente para atender déficits en rutas y energía en la Puna.

Desde Capemisa, en tanto, remarcaron que la recuperación de la actividad debe traducirse en una mayor participación de las empresas locales. Si bien la contratación de proveedores salteños creció del 30% a un rango de entre 35% y 40% con el avance de Rio Tinto, Russo advirtió que el crecimiento no siempre se refleja de manera automática en el entramado productivo local, en parte por la elevada carga tributaria y el denominado “costo argentino”.

En paralelo, tanto el sector empresario como el Gobierno provincial coincidieron en que la exploración debe convertirse en uno de los pilares estratégicos. El presidente de la CMS advirtió que sin un flujo sostenido de proyectos exploratorios no es posible garantizar nuevas minas en el futuro y reclamó agilizar permisos y mantener un esquema de tasas competitivo.

El secretario de Minería de Salta, Gustavo Carrizo, reforzó esa mirada y anticipó la conformación de una mesa de exploración minera para agilizar procesos y acelerar el desarrollo de nuevos proyectos. “El verdadero futuro de la provincia está en la exploración. La Puna está en gran parte inexplorada y el potencial geológico está demostrado”, afirmó.

Precios y exportaciones, un respaldo al escenario

Las expectativas de reactivación se apoyan también en las proyecciones de precios internacionales. Según estimaciones oficiales, hacia finales de 2026 la plata podría alcanzar los US$59,1 por onza, el carbonato de litio los US$12.450 por tonelada, el cobre los US$12.252 por tonelada y el oro rondar los US$4.374 por onza, valores que reforzarían el atractivo inversor del sector.