El nuevo secretario de Minería de Salta, Gustavo Carrizo, anticipó una gestión con fuerte presencia en territorio, plazos más cortos para aprobar proyectos y una apuesta estratégica por la exploración
La minería volvió a ocupar un lugar central en la agenda productiva de Salta con la asunción de Gustavo Carrizo al frente de la Secretaría del área. Abogado, exsenador provincial y con trayectoria en funciones ejecutivas, el nuevo funcionario desembarcó con una definición concreta: agilizar la gestión, reducir la burocracia y consolidar un Estado que acompañe las inversiones estratégicas sin resignar controles ambientales.
En su primera aparición pública tras asumir, durante una entrevista en AM 840 Radio Salta, Carrizo sintetizó el cambio de escenario que atraviesa el sector. “La minería dejó de ser una actividad artesanal y secundaria para transformarse en un verdadero motor de la economía provincial”, afirmó, al tiempo que remarcó la necesidad de que el Estado esté a la altura de ese proceso.
Aunque reconoce que no proviene del ámbito minero, Carrizo puso en valor su paso reciente por la Comisión de Minería del Senado provincial, experiencia que —según explicó— le permitió comprender en profundidad las dinámicas del sector y los tiempos que exigen las inversiones. En ese marco, advirtió sobre la importancia de reducir asimetrías y acelerar definiciones: “Las oportunidades no esperan. Hay ventanas que se abren y se cierran rápido. ¿Qué otro sector puede aportar hoy al desarrollo de Salta lo que aporta la minería?”, se preguntó.
Agenda bimestral para los proyectos
Uno de los ejes centrales de su gestión será la transformación de la dinámica administrativa. Carrizo adelantó la implementación de una agenda bimestral por proyecto, con metas claras y seguimiento directo, y cuestionó la lógica tradicional de expedientes que circulan sin resolución. “No voy a mandar ningún expediente a dormir meses. Nos sentamos con los equipos técnicos y lo resolvemos en el escritorio. Eso puede llevar 48 horas, no mucho más”, aseguró.
En ese esquema, el proyecto Taca Taca aparece como una de las prioridades del nuevo ciclo minero que la provincia busca consolidar. Carrizo confirmó que, por su magnitud y su impacto económico, la iniciativa ocupa un lugar central en la agenda oficial y que, tras un período de demoras, ingresó en una etapa de definiciones clave. “Nos reunimos con la empresa y a los diez minutos ya estaba el secretario de Ambiente. Armamos una agenda y empezamos a cumplirla de inmediato”, relató.


