La canadiense Lundin Mining presentó su balance del tercer trimestre con buenos resultados. El proyecto argentino avanza para ser presentado al RIGI
El cobre argentino vuelve a ganar tracción. La canadiense Lundin Mining presentó un balance excepcional del tercer trimestre, impulsado por el rendimiento de la mina Caserones en Chile y por el avance del proyecto Vicuña, que comparte al 50% con BHP y que comienza a perfilarse como uno de los desarrollos cupríferos más ambiciosos de Sudamérica.
Con ingresos por encima de los US$ 1.000 millones y un flujo de caja operativo ajustado de US$ 383 millones, Lundin superó las expectativas del mercado y elevó su proyección anual de cobre a un rango de 319.000 a 337.000 toneladas, un 4% más que el año anterior. Además, redujo sus costos promedio a US$ 1,61 por libra, el nivel más bajo de 2025.
“Este trimestre reflejó un desempeño operativo excepcional, con mejoras notables en Caserones”, destacó Jack Lundin, presidente y CEO. También remarcó que los progresos en las iniciativas de crecimiento y en Vicuña posicionan a la minera “para la próxima década”.
El mercado responde: acciones en alza y competitividad consolidada
Analistas de BMO Capital Markets subrayaron que los buenos resultados en Caserones (Chile) y Chapada (Brasil) permitieron reducir costos entre un 12% y 21%, mejorando la competitividad global de la compañía. Las ventas de cobre alcanzaron 78.800 toneladas, mientras que las de oro treparon a 38.800 onzas, ambas por encima de las proyecciones.
El mercado reaccionó de inmediato: las acciones de Lundin subieron casi 10%, elevando la capitalización bursátil a US$ 20.900 millones.
En paralelo, BHP también reportó un trimestre sólido, con una producción total de 494.000 toneladas de cobre, impulsada por un rendimiento récord en Escondida, que produjo 328,9 mil toneladas. La mayor eficiencia en la concentradora compensó la leve caída en la ley de alimentación.

Vicuña: el proyecto que podría redefinir el cobre argentino
Lundin Mining refuerza su presencia continental con operaciones en Chile, Brasil, Estados Unidos y ahora Argentina, donde Vicuña—que engloba los yacimientos Filo del Sol y Josemaría—aspira a convertirse en un polo cuprífero con proyección global.
Se trata de uno de los proyectos más relevantes para la transición energética, con potencial para generar miles de millones de dólares en exportaciones anuales y posicionar a San Juan como un nodo estratégico del cobre en la cordillera.
Con el objetivo de acelerar su desarrollo, la compañía anunció que Ron Hochstein asumirá como CEO de Vicuña Corp., la entidad creada para gestionar ambos proyectos. Reconocido por liderar el exitoso yacimiento aurífero Fruta del Norte en Ecuador, Hochstein llega para fortalecer la integración técnica y operativa.
Para Dave Dicaire, gerente general de Vicuña, su incorporación es “un aporte clave para construir el mejor proyecto posible”. En tanto, el country director José Morea destacó que permitirá “acelerar el desarrollo, fortalecer equipos y facilitar la coordinación internacional”, en estrecha articulación con los gobiernos provincial y nacional.
Rumbo al RIGI: la llave para la mayor inversión cuprífera del país
Lundin y BHP afinan los detalles para presentar el proyecto al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que prevé un desembolso superior a US$ 14.000 millones.
El principal punto pendiente es la interpretación y alcance de la Ley de Glaciares, cuya clarificación entre Nación y provincias mineras condiciona el inicio formal del megaproceso inversor.
“Una vez definido el marco ambiental, comenzará el ciclo de inversiones más importante en la historia del cobre en Argentina”, adelantaron fuentes del sector.
Si el proceso avanza según lo previsto, San Juan podría consolidarse como uno de los grandes centros cupríferos del continente, en tándem con su espejo chileno en la región de Atacama.


