Estados Unidos busca reactivar el potencial de las reservas más importantes del mundo, como tiene Venezuela
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocará en los próximos días a directivos de las principales compañías petroleras del país con el objetivo de analizar un plan para reactivar la industria petrolera de Venezuela. El mandatario reiteró en varias ocasiones que uno de los intereses estratégicos de su administración es garantizar el acceso de las empresas estadounidenses al petróleo venezolano, considerando que el país sudamericano posee las mayores reservas probadas del mundo.
El acceso, la disponibilidad y la recuperación de la producción de crudo se han convertido en uno de los ejes centrales de la política estadounidense hacia Venezuela. Trump sostuvo públicamente que busca impulsar nuevamente la industria energética venezolana y aumentar los niveles de extracción, actualmente muy por debajo de sus máximos históricos. No obstante, especialistas advierten que la reconstrucción del sector podría demandar inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares.
Según estimaciones de Francisco Monaldi, director de política energética latinoamericana del Instituto Baker de la Universidad Rice, sería necesario invertir alrededor de 10.000 millones de dólares anuales durante al menos una década para devolver a la industria petrolera venezolana a niveles comparables a los de su apogeo en la década de 1970, cuando el país producía cerca de cuatro millones de barriles diarios.

De acuerdo con Reuters, las tres mayores petroleras estadounidenses —Exxon Mobil, ConocoPhillips y Chevron— no habrían mantenido conversaciones formales con la administración sobre un eventual cambio de régimen en Venezuela, lo que contradice declaraciones previas de Trump, quien aseguró haberse reunido con “todas” las compañías del sector. Hasta el momento, tampoco está confirmado qué ejecutivos participarán de los encuentros previstos.
Actualmente, Chevron es la única gran petrolera estadounidense que continúa operando en Venezuela bajo licencias especiales otorgadas pese a las sanciones vigentes. La empresa aporta cerca del 25% de la producción nacional, que hoy ronda el millón de barriles diarios.
El interés potencial de otras compañías choca con un contexto de alta incertidumbre política, deterioro institucional y grave deterioro de la infraestructura. Ex directivos de PDVSA señalan que, antes de cualquier inversión significativa, las empresas exigirán señales claras de estabilidad política, seguridad jurídica y un nuevo marco institucional.
Radiografía de PDVSA y el desafío para potenciar el petróleo
A ello se suma el estado crítico de las instalaciones petroleras: puertos obsoletos, oleoductos dañados, plataformas abandonadas, refinerías operando a baja capacidad y un complejo refinador de Paraguaná que funciona de manera intermitente. En la Faja del Orinoco, una de las regiones con mayores reservas del planeta, abundan los equipos inutilizados y los derrames sin control.
Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio sostuvo que existe un fuerte interés potencial por parte de las petroleras estadounidenses, especialmente por el crudo pesado venezolano, clave para las refinerías de la costa del Golfo. Sin embargo, reconoció que cualquier avance dependerá de que se generen condiciones políticas y económicas adecuadas.
El análisis de una eventual reapertura del sector recaerá en funcionarios clave de la administración Trump, como el secretario del Interior, Doug Burgum, y el secretario de Energía, Chris Wright, quienes presiden el Consejo Nacional de Dominio Energético. Wright tiene previsto reunirse esta semana con ejecutivos del sector y participar en una conferencia energética en Miami, donde el futuro del petróleo venezolano comenzará a discutirse de manera preliminar.
Pese a las dificultades, el enorme volumen de reservas mantiene vivo el interés internacional. Analistas coinciden en que, si se perciben señales de estabilidad y se ofrecen condiciones contractuales favorables, las grandes compañías difícilmente ignoren la magnitud de la oportunidad que representa Venezuela.


