En las primeras operaciones del lunes, el barril de Brent retrocedía 23 centavos (0,4%) y se ubicaba en USD 60,52, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) caía 21 centavos
El precio del petróleo comenzó la semana con una leve baja en un mercado que se mantiene bien abastecido y atento a los cambios geopolíticos en Venezuela. Los analistas advierten que, más allá de la volatilidad de corto plazo, una eventual recuperación sostenida de la producción venezolana podría generar una presión bajista adicional sobre los valores del crudo en los próximos años.
En las primeras operaciones del lunes, el barril de Brent retrocedía 23 centavos (0,4%) y se ubicaba en USD 60,52, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) caía 21 centavos (0,4%), hasta los USD 57,11. La baja se daba pese a las tensiones políticas en el país caribeño, en un contexto de elevados inventarios globales.
Los posibles escenarios de la producción de crudo
Según operadores del mercado, la abundancia de oferta a nivel mundial ha neutralizado, por ahora, las preocupaciones sobre posibles interrupciones en los flujos petroleros tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos. No obstante, los precios mostraron cierta volatilidad mientras los inversores evalúan el impacto de los acontecimientos políticos sobre el suministro futuro.
Analistas consultados por Reuters señalaron que cualquier interrupción temporal de las exportaciones venezolanas tendría un impacto limitado en el corto plazo. La producción del país se ha reducido drásticamente en las últimas décadas como consecuencia de la falta de inversión y de problemas de gestión tras la nacionalización del sector petrolero en los años 2000.
Además, más del 80% del crudo venezolano se destina actualmente a China, que cuenta con amplias reservas estratégicas, lo que reduce el efecto inmediato de eventuales disrupciones. En ese sentido, especialistas indicaron que las acciones de Estados Unidos no han afectado de manera directa la infraestructura petrolera venezolana.

Paradójicamente, algunos analistas consideran que, tras el cambio político, la producción de crudo de Venezuela podría comenzar a recuperarse gradualmente, aumentando la oferta global y presionando los precios a la baja en el largo plazo. Venezuela es miembro de la OPEP y posee cerca del 17% de las reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en unos 303.000 millones de barriles.
El país llegó a producir 3,5 millones de barriles diarios en la década de 1970, pero su output cayó de forma sostenida hasta promediar cerca de 1,1 millones de barriles diarios el año pasado, apenas el 1% de la producción mundial.
Un informe de JP Morgan estimó que, bajo un escenario de transición política, Venezuela podría elevar su producción a entre 1,3 y 1,4 millones de barriles diarios en los próximos dos años y alcanzar hasta 2,5 millones en la próxima década. Según el banco, estas perspectivas aún no están reflejadas en los precios de largo plazo del mercado de futuros.
Por su parte, analistas de Goldman Sachs advirtieron que cualquier recuperación será gradual y requerirá fuertes inversiones. En un escenario en el que la producción venezolana alcance los 2 millones de barriles diarios, estimaron que los precios del petróleo podrían ser hasta USD 4 por barril más bajos hacia 2030.
A corto plazo, el impacto sobre el mercado dependerá en gran medida de cómo evolucione la política de sanciones de Estados Unidos. Goldman mantuvo sin cambios sus previsiones para 2026, con un precio promedio del Brent de USD 56 y del WTI de USD 52 por barril, y una producción venezolana estable en torno a los 900.000 barriles diarios.


