La sobreoferta podría impactar en los valores del shale. Qué opinan los especialistas
El contexto internacional limita el impacto inmediato del control de Estados Unidos sobre las reservas de petróleo de Venezuela. El mercado petrolero global se encuentra bien abastecido, con un crecimiento sostenido de la oferta en Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y Argentina, todos fuera del sistema de cuotas de la OPEP+. Para 2026, los analistas proyectan un escenario de sobreoferta que mantiene los precios bajo presión.
Antes de los anuncios sobre Venezuela, el Brent operaba en torno a los US$ 62 y el WTI cerca de los US$ 58. Las tensiones geopolíticas recientes —Medio Oriente, Rusia-Ucrania e Irán— introdujeron una prima de riesgo moderada, pero sin alterar estructuralmente el equilibrio del mercado.
En este marco, una eventual recuperación acelerada de la producción venezolana bajo tutela estadounidense podría reforzar la presión bajista sobre los precios en el mediano plazo.

El impacto potencial en Vaca Muerta
Para Vaca Muerta, el factor decisivo sigue siendo el precio internacional del crudo. Los proyectos no convencionales argentinos requieren valores de referencia estables para sostener inversiones intensivas en capital y acelerar la infraestructura de transporte y exportación.
Un aumento significativo de la producción venezolana, si se tradujera en mayor oferta global, podría afectar negativamente el atractivo económico del shale argentino, desacelerando decisiones de inversión. Por el contrario, si el proceso de transición en Venezuela genera fricciones, demoras o interrupciones en el flujo de crudo, un escenario de precios más altos favorecería el desarrollo de Vaca Muerta.
No obstante, los especialistas coinciden en que la competencia venezolana no impacta de forma directa en el corto plazo. Los principales proyectos de Vaca Muerta están liderados por empresas nacionales, con planes de expansión ya definidos y orientados al mercado regional y a exportaciones de mediano plazo.

China, Estados Unidos y el reordenamiento del flujo petrolero
Hoy, más de 700.000 barriles diarios del crudo venezolano tienen como destino China. Bajo el nuevo esquema anunciado por Washington, ese flujo quedaría sujeto a supervisión estadounidense, lo que introduce un componente estratégico adicional. Sin embargo, para el mercado global, esos volúmenes siguen siendo relativamente reducidos.
Estados Unidos, como principal productor mundial, no necesita el petróleo venezolano para su seguridad energética. El interés está puesto en el control del activo, la influencia geopolítica y la administración de flujos hacia terceros países, más que en el abastecimiento propio.
Perspectivas
Para 2026, el consenso del mercado apunta a un escenario de abastecimiento cómodo y precios acotados, con un posible repunte recién hacia 2027, condicionado por la evolución de conflictos geopolíticos y la demanda global.
En ese contexto, Vaca Muerta enfrenta un escenario dual: estabilidad si los precios se mantienen en niveles que sostengan la rentabilidad, o presión si una mayor oferta global obliga a recalibrar costos y plazos. La clave no será solo Venezuela, sino la velocidad real con la que Estados Unidos logre transformar reservas teóricas en barriles efectivos en un mercado que, por ahora, no muestra señales de escasez.

