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Más fracturas, más producción: Vaca Muerta consolida su rol clave en la economía argentina

El objetivo para este años es alcanzar 1 millón de barriles diarios

El objetivo para este años es alcanzar 1 millón de barriles diarios

La actividad no convencional en Vaca Muerta cerró 2025 con un nivel récord desde el inicio del desarrollo shale. A lo largo del año se realizaron casi 24.000 etapas de fractura, lo que dejó a la formación a solo 1.500 operaciones de alcanzar las 100.000 fracturas acumuladas desde 2016, un hito que reafirma a la Cuenca Neuquina como el principal motor de la producción de hidrocarburos del país.

De acuerdo con datos elaborados por Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, durante diciembre se contabilizaron 1.791 etapas de fractura, apenas por debajo del máximo mensual de noviembre, cuando se alcanzaron 1.822. Con estos registros, 2025 finalizó con un total de 23.896 etapas, lo que representó un crecimiento interanual del 34% frente a 2024, año que había cerrado con 17.814. En términos acumulados, desde 2016 ya se ejecutaron 98.423 etapas de fractura en la formación.

El volumen alcanzado ratifica la fuerte aceleración de la actividad observada en los últimos años, especialmente desde 2021, cuando la curva de fracturas comenzó a mostrar un crecimiento sostenido. Según cifras oficiales, este nivel de actividad —que incluye producción convencional y no convencional— permitió alcanzar los 857,7 mil barriles diarios de petróleo y los 122,3 millones de metros cúbicos diarios de gas. Además, el sector energético logró en 2025 un superávit récord en la balanza comercial, que se aproxima a los u$s7.000 millones.

La formación de Vaca Muerta lidera la producción de petróleo y gas no convencional en Argentina.

Con este desempeño, Vaca Muerta no solo superó holgadamente los niveles previos a la pandemia, sino que consolidó un sendero de desarrollo continuo, impulsado por mejoras operativas, mayores eficiencias en los diseños de completación y un rol cada vez más relevante de los grandes operadores.

En el desglose anual, el petróleo explicó el 82,8% de las etapas no convencionales realizadas, mientras que el gas concentró el 17,2% restante, lo que confirma la prioridad otorgada al shale oil como generador de divisas.

YPF lideró la actividad operativa

En el ranking por operadoras, YPF volvió a encabezar la actividad y consolidó su liderazgo en el shale argentino. Solo en diciembre, la compañía ejecutó 778 etapas de fractura, el registro mensual más alto del año y uno de los mayores valores históricos para una operadora en Vaca Muerta.

A mayor distancia se ubicaron otras empresas con fuerte presencia en la formación: Vista (260 etapas), Tecpetrol (201), Pampa Energía (158), Chevron y Pluspetrol (124 cada una), Phoenix (87) y Pan American Energy (59). El desempeño de diciembre evidenció la capacidad del sector para sostener altos ritmos de trabajo incluso en el cierre del año, anticipando un arrastre significativo hacia 2026.

Alta concentración entre las empresas de servicios

El análisis por compañías de servicios de fractura también mostró un elevado nivel de concentración. En diciembre, SBL (Schlumberger) lideró el ranking con 731 etapas, posicionándose como la empresa con mayor participación en las operaciones de completación. Le siguieron Halliburton, con 598 etapas; Tenaris, con unas 288; SPI, con 115; Calfrac, con 59.

Otro aspecto destacado del balance 2025 fue la composición de las fracturas según el tipo de hidrocarburo. A lo largo del año, el shale oil concentró la mayor parte de las operaciones, mientras que el shale gas mantuvo una participación menor pero estable, en línea con la estrategia de priorizar proyectos orientados a la exportación de crudo y la generación de divisas, sin descuidar el abastecimiento interno.

La expansión de Vaca Muerta

Desde el inicio del desarrollo masivo del shale, en 2016, Vaca Muerta acumuló casi 98.500 etapas de fractura, quedando a un paso de la marca simbólica de las 100.000. Este crecimiento refleja no solo una expansión cuantitativa, sino también un cambio estructural en la industria, con operaciones más intensivas, mayor uso del pad drilling y diseños de completación con un número creciente de etapas por pozo.

El cierre de 2025 confirma así que Vaca Muerta dejó definitivamente atrás su etapa experimental para consolidarse como un activo de escala mundial, capaz de sostener elevados niveles de actividad año tras año y de seguir ampliando su peso en la matriz energética y exportadora de la Argentina. Con una producción cercana a los 860.000 barriles diarios, el nuevo objetivo para 2026 será alcanzar el millón de barriles por día.