El Gobierno nacional resolvió aplicar de manera parcial la actualización de los impuestos a los combustibles y diferir el resto de los incrementos con el objetivo de evitar un impacto inmediato en los precios. La decisión quedó formalizada este jueves mediante el Decreto 302/2026, que modifica el esquema vigente establecido por la norma 617/2025.
La disposición fue publicada en el Boletín Oficial y establece que, desde el 1 de mayo, entrará en vigencia solo una parte de los aumentos correspondientes al impuesto sobre los combustibles líquidos y al impuesto al dióxido de carbono. Estas actualizaciones corresponden a ajustes pendientes de 2024 y 2025, atados a la evolución de la inflación medida por el INDEC.
El incremento parcial alcanza tanto a naftas como al gasoil. En el caso de las naftas, impacta en el impuesto a los combustibles líquidos y en el tributo al dióxido de carbono. Para el gasoil, además, se mantiene un esquema diferencial para determinadas regiones, como la Patagonia y el departamento mendocino de Malargüe.
En paralelo, el Ejecutivo decidió postergar la aplicación total de los aumentos hasta el 1 de junio de 2026, en línea con la política de diferimientos que viene sosteniendo sobre este tributo. En los fundamentos del decreto, se argumenta la necesidad de “sostener un sendero fiscal sin trasladar de manera abrupta la carga impositiva a los precios”, en un contexto económico complejo.
Se trata de una estrategia que el Gobierno ya había aplicado en marzo, cuando también decidió aplazar la actualización de estos impuestos en medio de la suba sostenida de los combustibles, influida por tensiones en el escenario internacional.
En las últimas semanas, los precios en los surtidores registraron variaciones frecuentes hasta que las principales petroleras —con YPF a la cabeza— optaron por estabilizarlos de forma transitoria a la espera de una mayor previsibilidad en el mercado global. La actual medida de contención se mantendrá vigente, en principio, hasta el 15 de mayo.


