San Juan recibió esta semana una señal política de peso desde el otro lado del Atlántico. El embajador de la Unión Europea en Argentina, Erik Høeg, encabezó una visita a la provincia junto a trece representantes diplomáticos de países miembros del bloque, en lo que el propio Gobierno provincial calificó como una comitiva sin antecedentes en la historia local. El encuentro, enmarcado en la inminente entrada en vigor del acuerdo Mercosur-UE, dejó sobre la mesa una propuesta concreta: respaldo financiero para la red eléctrica que demanda el sector extractivo, con el proyecto cuprífero Josemaría como eje central.
El núcleo del encuentro con el gobernador Marcelo Orrego y los ministros Gustavo Fernández y Juan Pablo Perea fue el sector minero. Y más puntualmente, la energía: la UE manifestó su disposición a actuar como garante de financiamiento para obras de infraestructura eléctrica que permitan sostener proyectos de gran escala, algo que hoy representa uno de los cuellos de botella más críticos para el desarrollo del sector en la provincia.
El interés europeo no es casual. El cobre, mineral en el que San Juan tiene un potencial de primer orden a nivel regional —con Josemaría como proyecto emblema—, figura entre los llamados materiales críticos de alta demanda global, imprescindibles para la transición energética que impulsa el propio bloque europeo. La lógica, entonces, es de mutuo beneficio: Europa necesita acceso a esos recursos; San Juan necesita la energía para extraerlos.
Por ahora, los ofrecimientos están en evaluación por parte del Ejecutivo provincial. Si se concretan, podrían facilitar el ingreso de capital privado y descomprimir uno de los principales frenos al crecimiento minero de la región.
La visita también tuvo como telón de fondo la entrada en vigencia, prevista para el 1° de mayo, del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. En ese marco, el sector olivícola sanjuanino puso sobre la mesa su preocupación por los subsidios que reciben los productores europeos, que podrían generar asimetrías competitivas. Sin embargo, la postura provincial apunta menos al conflicto que a la complementariedad: potenciar la producción local, atraer inversiones y ampliar el consumo interno de aceite de oliva, que en Argentina todavía es notablemente bajo en comparación con los estándares europeos.
La delegación estuvo integrada por los embajadores de Austria, Bélgica, Eslovenia, Finlandia, Irlanda, Países Bajos, Portugal, Suecia, Hungría, el ministro de Alemania, la encargada de Negocios de Polonia y el primer consejero de la UE.


