Un estudio de Poliarquia reveló que mejoró la imagen pública de la actividad. Masiva participación en el debate legislativo
En medio del intenso debate legislativo por la reforma de la Ley de Glaciares, un nuevo estudio de Poliarquía Consultores reveló un cambio significativo en la percepción social sobre la minería en Argentina. Aunque persisten preocupaciones ambientales, aumenta el apoyo a la actividad y se consolida una demanda mayoritaria: compatibilizar el desarrollo económico con la protección de los recursos naturales.
El relevamiento, realizado a nivel nacional, muestra que la minería comienza a mejorar su imagen pública. Si bien la “contaminación” sigue siendo la principal asociación espontánea, su peso cayó de forma marcada en el último año. Al mismo tiempo, crecieron las menciones vinculadas a producción, desarrollo y empleo, lo que refleja una mirada más equilibrada sobre el rol del sector.
Más apoyo, pero con condiciones
Uno de los datos más relevantes es que el 61% de los encuestados se manifiesta a favor de la actividad minera, frente a un 19% en contra. Se trata de uno de los niveles de respaldo más altos registrados en los últimos años, en un contexto atravesado por necesidades económicas y expectativas de crecimiento.
Sin embargo, este apoyo no es incondicional. La mayoría de la sociedad plantea que el avance del sector debe darse bajo estrictos criterios de sostenibilidad. De hecho, al ser consultados sobre qué debería priorizar el Gobierno en la reforma de la ley, el 56% eligió una posición intermedia: impulsar tanto la inversión minera como el cuidado del ambiente y las fuentes de agua.

Solo el 29% optó por priorizar exclusivamente el ambiente, mientras que el 15% se inclinó únicamente por el desarrollo económico. Este dato marca un cambio de enfoque en la discusión pública, que deja de lado posturas extremas para avanzar hacia una lógica de equilibrio.
Más interés, pero conocimiento limitado
El estudio también evidencia un crecimiento en el interés social por la minería y por la propia Ley de Glaciares. El 71% de los encuestados afirma haber escuchado sobre el tema recientemente, lo que refleja el impacto del debate en la agenda pública.
No obstante, ese mayor nivel de exposición no siempre se traduce en conocimiento profundo. Históricamente, menos del 20% de la población declaró tener un conocimiento sólido sobre minería, aunque en el último año ese indicador mostró una mejora.

Desde la consultora advierten que esta combinación —bajo conocimiento y altas expectativas— puede representar un riesgo si no se gestiona adecuadamente la información y la comunicación del sector.
Optimismo sobre el sector
Otro dato llamativo es la percepción positiva sobre el desempeño de la minería: el 60% considera que al sector le va bien o muy bien. Este optimismo contrasta con la realidad productiva, donde aún no se registran grandes saltos en minerales clave como el cobre, y el crecimiento del litio no ha sido tan acelerado como se proyectaba.
En paralelo, el conocimiento sobre recursos estratégicos es alto: casi la totalidad de los encuestados reconoce la producción de litio en el país, y una amplia mayoría sabe de la existencia de yacimientos de cobre, lo que muestra la creciente centralidad de estos minerales en el contexto de la transición energética global.
La ciencia, en el centro de la escena
En un escenario de debate complejo, la confianza social se inclina con claridad hacia el ámbito técnico. El 69% de los encuestados considera que los científicos y expertos deben tener un rol central en la definición de la reforma, muy por encima de otros actores como el gobierno, el Congreso o las organizaciones ambientalistas.
Este punto cobra especial relevancia en un país donde las provincias tienen dominio sobre los recursos naturales y serán clave en la implementación de cualquier cambio normativo.
Un cambio de clima social
Los resultados del informe marcan un punto de inflexión: la minería gana legitimidad social, pero bajo pautas claras. La ciudadanía no rechaza el desarrollo, pero tampoco está dispuesta a resignar el cuidado ambiental, en especial en lo vinculado al agua.
En el marco del tratamiento legislativo de la Ley de Glaciares, este nuevo escenario redefine el eje del debate. Más que una disputa entre posiciones opuestas, emerge una demanda social por integrar producción, sostenibilidad y conocimiento científico como pilares de cualquier decisión futura.


