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El déficit global de cobre desde 2026 abre una ventana estratégica para Mendoza y San Juan

Un informe de BloombergNEFA advierte que la oferta crecerá muy por debajo de la demanda global. Mendoza avanza en la explotación de cobre con PSJ

Un informe de BloombergNEFA advierte que la oferta crecerá muy por debajo de la demanda global. Mendoza avanza en la explotación de cobre con PSJ

Ante un déficit estructural de cobre que comenzaría a manifestarse a partir de 2026 y una demanda global que podría triplicarse hacia 2045 impulsada por la electrificación, la transición energética y la expansión de redes, Argentina y Chile ajustan sus estrategias mineras. En ese escenario, Mendoza y San Juan emergen como dos provincias con una oportunidad histórica para integrarse al mapa global del cobre y captar inversiones de largo plazo.

El Transition Metals Outlook 2025 de BloombergNEFA advierte que la oferta global de cobre crecerá muy por debajo de la demanda proyectada, incluso considerando nuevas minas y reciclaje. El resultado sería un déficit persistente de millones de toneladas en las próximas décadas, con fuerte presión sobre precios y cadenas de suministro.

Josemaría y Filo del Sol concentran grandes reservas de cobre. Los yacimientos se encuentran en Chile y San Juan.

Chile apura inversiones pero tiene límites estructurales

Chile, principal productor mundial de cobre, busca consolidar su posición frente al escenario de escasez. En 2024 alcanzó una producción cercana a los 5,5 millones de toneladas, con una recuperación interanual del 4,9%, según Cochilco y el Consejo Minero. Para 2025 y 2026 se esperan niveles levemente superiores, aunque el país reconoce desafíos estructurales vinculados al envejecimiento de los yacimientos y a mayores costos operativos.

Para sostener su liderazgo, el país vecino impulsa una cartera de inversiones mineras superior a los USD 104.500 millones para el período 2025–2034, de los cuales casi el 90% corresponde a proyectos de cobre. Nuevas concentradoras en yacimientos emblemáticos como Escondida y Collahuasi son clave para extender la vida útil de la industria cuprífera chilena.

Cobre en el corazón de Cuyo

En paralelo, Argentina aparece como uno de los países con mayor potencial de crecimiento en cobre a nivel global, con reservas estimadas en torno a 90 millones de toneladas. En ese mapa, San Juan y Mendoza concentran algunos de los proyectos más relevantes, tanto por volumen de recursos como por cercanía a infraestructura y mercados.

Según estimaciones oficiales, el país podría aportar alrededor del 2,2% de la producción mundial de cobre hacia 2030, una cifra que podría ampliarse si se materializan los proyectos actualmente en cartera.

El proyecto de obre PSJ Cobre Mendocino se levanta en Uspallata, la alta montaña de Mendoza.

Proyectos de clase mundial en San Juan

San Juan se consolida como el principal polo cuprífero emergente del país, con proyectos de clase mundial como Los Azules (McEwen Copper), El Pachón y MARA (Glencore), y el distrito Vicuña, que integra Josemaría y Filo del Sol, desarrollado por BHP y Lundin.

Estos emprendimientos concentran decenas de millones de toneladas de recursos de cobre, además de oro y molibdeno, y posicionan a la provincia como una de las pocas regiones fuera de Chile y Perú con capacidad real de ingresar al selecto grupo de grandes productores globales en la próxima década.

Mendoza tiene el primer proyecto de explotación de cobre

En Mendoza, el contexto también empieza a cambiar. El avance del Proyecto San Jorge, con una Declaración de Impacto Ambiental blindada judicialmente y un esquema productivo acotado, marca un punto de inflexión en el debate minero provincial. A esto se suma el renovado interés por explorar y desarrollar otros sistemas cupríferos en el norte y oeste mendocino, en un escenario donde el cobre vuelve a ser un mineral estratégico a nivel global.

Para Mendoza, el déficit proyectado desde 2026 representa una oportunidad económica y productiva concreta, especialmente en términos de empleo, infraestructura y diversificación de su matriz exportadora, siempre bajo esquemas de control ambiental y licencia social.

De acuerdo con proyecciones de BBVA Research, si los principales proyectos entran en producción, las exportaciones cupríferas argentinas podrían superar los USD 11.000 millones anuales hacia 2033, transformando al cobre en uno de los pilares del comercio exterior del país.

En un mundo que enfrenta restricciones crecientes en el acceso a minerales críticos, San Juan y Mendoza aparecen como piezas clave para que Argentina se inserte en la transición energética global, complementando el liderazgo histórico de Chile y contribuyendo a cerrar el déficit que amenaza la electrificación del sistema energético mundial.