El banco estadounidense encara un “proyect finance” donde intervienen otras entidades financieras e inversores
YPF activó una de las jugadas financieras más ambiciosas de su historia reciente. Desde este lunes 22 de diciembre, J.P. Morgan comenzará a trabajar en la estructuración de un esquema de financiamiento internacional para los proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) vinculados a Vaca Muerta, una iniciativa clave para monetizar el gas no convencional y posicionar a la Argentina como exportador relevante en el mercado global.
La movida es, puertas adentro, el “regalo de Navidad” más esperado por el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín. Según reveló Bloomberg Línea, el banco estadounidense liderará un proceso de project finance de gran escala, con el objetivo de conformar un pool integrado por grandes bancos privados internacionales y más de 200 inversores institucionales, entre fondos y otras entidades financieras.
El esquema apunta a cubrir hasta el 70% del financiamiento total del proyecto. En YPF estiman que J.P. Morgan podría reunir entre u$s12.500 millones y u$s17.000 millones, una cifra que refleja la magnitud de la apuesta y el interés que despierta el GNL argentino en el exterior.
El project finance es una herramienta habitual para obras de infraestructura energética de gran porte, caracterizadas por inversiones iniciales multimillonarias y plazos largos de recuperación. En este caso, el foco está puesto en acelerar la exportación de gas de Vaca Muerta a través del GNL, en un contexto de fuerte demanda estructural a nivel mundial, pese a la creciente competencia entre países productores.
YPF busca acelerar la exportación de energía
De acuerdo con la información difundida, el proyecto que encabeza YPF contempla una capacidad total de producción de 18 millones de toneladas anuales de GNL. De ese volumen, unas 12 millones de toneladas ya estarían comprometidas mediante acuerdos con la italiana ENI y con XRG, subsidiaria de la petrolera estatal de Abu Dhabi (Adnoc). Las seis millones de toneladas restantes quedarían abiertas a la incorporación de nuevos socios estratégicos.
En ese marco, el socio que reemplazaría a Shell —que decidió retirarse “temporalmente” del proyecto Argentina GNL— sería un actor de origen asiático, considerado uno de los principales jugadores del negocio del GNL a nivel global.
En paralelo al armado financiero, YPF avanza en definiciones técnicas clave, como la selección de las áreas de Vaca Muerta que aportarán el gas húmedo necesario para abastecer las plantas flotantes de licuefacción. El proyecto se apoya en el uso de barcos de licuefacción (FLNG), una modalidad que permite acelerar los plazos de exportación y reducir los riesgos asociados a grandes inversiones en infraestructura terrestre.

El impulso al GNL también se da en un contexto regulatorio que la compañía considera favorable. En YPF descuentan que el proyecto quedará alcanzado por los beneficios del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta central para atraer capitales de largo plazo al sector energético. En la petrolera dan por hecha la inclusión del upstream dentro del régimen, tras anuncios que aún no fueron formalizados.
En términos de inversión, Horacio Marín anticipó que en 2026 YPF destinará alrededor de u$s6.000 millones, un 20% más que este año, con la posibilidad de escalar hasta u$s8.000 millones hacia fines del próximo período. De ese total, unos u$s4.500 millones estarán dirigidos a Vaca Muerta.
Fuerte apuesta al no convencional
La ofensiva financiera liderada por J.P. Morgan se inscribe en una estrategia más amplia de la nueva gestión, que incluye la venta de activos no estratégicos para concentrar recursos en el desarrollo no convencional y en proyectos de exportación de alto impacto. A la reciente venta del 50% restante de Profertil por u$s635 millones se suman activos en Chile, Brasil y distintas provincias argentinas. En carpeta también figuran la salida de Metrogas y del bloque convencional Manantiales Behr, en Chubut.
Según explican en la compañía, la desinversión en negocios ajenos al núcleo hidrocarburífero busca fortalecer la posición financiera de YPF en un escenario internacional volátil. La evolución del precio del crudo es una de las principales preocupaciones del sector: con un barril que se mueve en torno a los 55-60 dólares, las proyecciones para 2026 anticipan un promedio cercano a los 55 dólares, por debajo de los 66 dólares estimados para 2025.
“Si hay una baja muy profunda del precio del petróleo, no queremos frenar la actividad, porque en 2027 se habla de un repunte”, señalan en la torre de Puerto Madero. Sin una eventual invasión de Estados Unidos a Venezuela, las estimaciones indican que el barril podría ubicarse en torno a los 58 dólares promedio en 2027.
El desafío para YPF es doble: cerrar un esquema de financiamiento sólido en un mercado global cada vez más exigente y, al mismo tiempo, consolidar a la Argentina como un jugador relevante en el negocio mundial del GNL. Con J.P. Morgan al frente de la estructuración y el respaldo de socios internacionales, la petrolera apuesta a que el “regalo de Navidad” deseado por Horacio Marín se transforme en uno de los hitos energéticos más importantes de la próxima década.


