La mina Gualcamayo sigue con proyectos que extienden su vida útil. La planta estará en marcha en 2027
La empresa Minas Argentinas S.A., integrante del AISA Group que lidera el español Juan José Retamero, anunció una inversión superior a u$s 660 millones para construir una nueva mina de oro en San Juan, que incluirá una planta de oxidación a presión (POX). Esta será la séptima instalación de su tipo en el mundo y permitirá procesar minerales refractarios, ampliando la capacidad exportadora en alrededor de u$s 400 millones anuales.
El proyecto se desarrollará en Gualcamayo, en el departamento Jáchal, donde actualmente opera la mina homónima. Allí se avanzará con el Proyecto Carbonatos Profundos (DCP), un cuerpo mineralizado ubicado debajo de zonas productivas ya agotadas. Según los planes, la construcción de la nueva mina y la planta POX comenzaría en 2027, una vez obtenidas las aprobaciones ambientales y regulatorias.

Los estudios de factibilidad técnica y económica están en curso y se prevé finalizarlos en 2026. El esquema de inversión contempla:
- u$s 485 millones destinados a la construcción de la mina y la planta.
- u$s 50 millones para exploración.
- u$s 37 millones para levantar un parque solar que abastezca al proyecto.
- Fondos reservados para el cierre programado de operaciones previas.
Uno de los puntos destacados es que AISA Group financiará el proyecto con recursos propios, lo que marca una diferencia en un contexto de financiamiento complejo para la minería argentina.
Por qué la planta POX es clave
El mineral de Carbonatos Profundos es refractario y sulfurado, por lo que no puede procesarse con las instalaciones actuales. La planta POX permitirá liberar el oro mediante un sistema industrial que utiliza altas temperaturas y presión con oxígeno, optimizando la solubilidad de los metales y habilitando la posterior lixiviación.
Según las proyecciones, el DCP producirá unas 120.000 onzas de oro anuales durante al menos 17 años, lo que equivale a unos u$s 400 millones al año con el precio actual del metal.

Impacto en empleo y economía local
La llegada de AISA Group permitió revertir el plan de cierre de Gualcamayo, regularizar deudas con proveedores, cancelar obligaciones impositivas y transformar un pasivo de más de u$s 200 millones en un balance positivo de u$s 170 millones.
Actualmente la mina emplea a 467 trabajadores, número que podría duplicarse con la ejecución del nuevo proyecto, con salarios que van de $1,7 millones a $3,7 millones mensuales según el convenio vigente.
Desde la empresa remarcan que la prioridad es obtener la aprobación dentro del Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI). “Es preferible extender los plazos de ejecución, pero garantizar un proyecto firme, robusto y sin riesgos”, subrayó Retamero.